En el día más caliente para la Casa Rosada tras la explosión del escándalo que salpica directamente al vocero Manuel Adorni, Javier Milei intentó patear el tablero y cambiar el foco de atención. En un Salón Blanco copado por el olor a rosca política, el Presidente le tomó juramento a Diego Santilli como nuevo Jefe de Gabinete, buscando exhibir un «músculo político» que tape las grietas internas. Para lograr esa foto de supuesta fortaleza, el oficialismo necesitó de la complicidad de la oposición dialoguista: allí estuvo, firme en primera línea, el gobernador de Chaco, Leandro Zdero.

La presencia del chaqueño no fue un hecho menor. En medio de las denuncias y el fuerte cuestionamiento social que acorralan al riñón libertario, Zdero y otro puñado de mandatarios provinciales de la UCR y el PRO viajaron a Capital Federal para blindar el recambio ministerial y garantizarle gobernabilidad a un proyecto que hace del ajuste su única bandera.
Una foto para tapar el barro
Mientras los pasillos de Balcarce 50 ardían por las repercusiones del caso Adorni quien a pesar del cimbronazo se sentó en el acto para simular normalidad, Zdero se ubicó en los laterales del salón junto al pelotón de los 14 gobernadores «amigables».
Para el chaqueño, la asistencia perfecta es parte del juego de necesidades: el Gobierno nacional mantiene pisada la obra pública y los fondos para las provincias, y la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete tras siete meses de promesas y negociaciones desde el Ministerio del Interior promete ser la nueva ventanilla de cobro.
Junto a Zdero, avalaron la puesta en escena:
- Alfredo Cornejo (Mendoza)
- Rogelio Frigerio (Entre Ríos)
- Jorge Macri (CABA)
- Osvaldo Jaldo (Tucumán)
- Martín Llaryora (Córdoba), entre otros socios circunstanciales.
La entrega de la botonera a la «casta» del PRO
La jura de Santilli expone la encrucijada de Milei: acorralado por los escándalos de gestión y la falta de votos en el Congreso, el «anticasta» tuvo que entregarle el control diario del Estado a un cuadro histórico del riñón de Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri.
La foto la completó la cúpula del poder real y el entramado del PRO orgánico: Karina Milei, Martín Menem, Cristian Ritondo y Patricia Bullrich. El radicalismo de Zdero, una vez más, eligió quedar pegado en la postal de un oficialismo que sonríe para las cámaras mientras el barco cruje por todos lados.