Un grave episodio ocurrido en la madrugada de este martes en la localidad de Colonias Unidas sumó nuevos datos y profundizó la preocupación dentro de la fuerza. El oficial involucrado fue identificado como Job Iturri, quien abrió fuego dentro de la comisaría e hirió a un compañero, y según confirmaron autoridades, se encontraba bajo los efectos del alcohol y drogas.

El hecho se registró cerca de las 4:30, cuando el oficial ayudante efectuó múltiples disparos en el sector de guardia de prevención, generando una situación de extrema tensión dentro de la dependencia policial.
Como consecuencia, el agente Lucas Gómez recibió un impacto de bala en el brazo izquierdo. Fue asistido inicialmente en el hospital local y luego derivado al Hospital Félix A. Pertile, donde se confirmó una fractura multifragmentaria de la diáfisis humeral. Posteriormente fue trasladado al Hospital Perrando de Resistencia para una atención de mayor complejidad y, según fuentes médicas, se encuentra fuera de peligro.
Confirmación oficial: alcohol y drogas
Horas después del hecho, el jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, confirmó públicamente que los estudios realizados al efectivo dieron resultado positivo. “Estaba borracho y drogado”, afirmó en declaraciones a medios, en referencia al estado del oficial al momento del ataque.
Investigación judicial y secuestro de pruebas
El caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía de General San Martín, con intervención de la ayudante fiscal Valeria Verón y el Gabinete Científico, que realizaron las pericias correspondientes.
En el lugar se secuestraron elementos clave para la investigación:
- El arma reglamentaria (pistola Bersa 9 mm)
- Vainas servidas y cartuchos
- El teléfono celular del implicado
Además, se ordenaron exámenes toxicológicos y forenses para avanzar en la causa.
Medidas internas y sumario
En paralelo, el Órgano de Control Institucional (OCI) inició un sumario administrativo, mientras que el Ministerio de Seguridad dispuso la separación preventiva del efectivo, con retención de haberes.
El caso es considerado de extrema gravedad, no solo por el uso indebido del arma reglamentaria, sino también por haber ocurrido dentro de una comisaría y con un agente en estado de intoxicación.
El episodio vuelve a poner bajo la lupa los controles internos dentro de la Policía del Chaco y abre interrogantes sobre los mecanismos de supervisión en la fuerza.