Un nuevo acuerdo paritario para los trabajadores del Congreso elevará automáticamente las dietas de los senadores nacionales, que pasarán a percibir cerca de $12 millones brutos por mes. El incremento supera la inflación acumulada en lo que va del año.

A partir de agosto, los senadores nacionales percibirán una dieta cercana a los $11,9 millones brutos mensuales, como consecuencia del mecanismo de actualización automática vinculado a las paritarias de los empleados del Congreso.
El incremento surge del acuerdo salarial firmado entre las autoridades legislativas y los gremios APL, ATE y UPCN, que establece una recomposición acumulativa del 6,7% en tres tramos: un 2,4% retroactivo a junio, un 2,2% correspondiente a julio y un 1,9% para agosto.
Debido al sistema de «enganche» aprobado por el Senado en abril de 2024, cada actualización de los módulos salariales del personal legislativo impacta de forma directa en las dietas de los senadores. Entre enero y agosto, los ingresos de los integrantes de la Cámara alta acumularán un aumento cercano al 19%, por encima de la inflación registrada en el mismo período.
La dieta está integrada por 2.500 módulos, más 1.000 módulos por gastos de representación y 500 por desarraigo. El esquema fue aprobado en una votación realizada durante una sesión del Senado en abril del año pasado.
Desde la conducción del bloque de la UCR señalaron que consideran justificados los aumentos para los trabajadores del Congreso, aunque sostienen que no deberían trasladarse automáticamente a las remuneraciones de los legisladores.
En contraste, la Cámara de Diputados no aplica el sistema de actualización automática. Allí, las dietas dependen de decisiones de la presidencia del cuerpo y actualmente rondan los $7 millones brutos mensuales, alrededor de un 40% menos que las de los senadores.
Mientras no se modifique el mecanismo de actualización automática aprobado en 2024, las dietas de los senadores continuarán ajustándose cada vez que se acuerden nuevos incrementos salariales para los trabajadores legislativos. La alternativa para evitar esos aumentos depende de una decisión individual de cada legislador, que puede renunciar al incremento o donar el monto correspondiente.