La investigación por el crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada sin vida en Córdoba tras permanecer desaparecida durante una semana, avanza sobre una serie de evidencias tecnológicas que complican la situación procesal de Claudio Gabriel Barrelier, el único detenido en la causa.

Los investigadores lograron reconstruir gran parte de los movimientos realizados por el sospechoso mediante el análisis de cámaras de seguridad y registros de telefonía celular. Estas pruebas permitieron ubicarlo en puntos clave de la investigación y establecer una cronología que hoy resulta central para el expediente.
Según la principal hipótesis judicial, los hechos comenzaron la noche del 23 de mayo en la vivienda de Barrelier, ubicada en el barrio Cofico. De acuerdo con la pesquisa, el hombre habría convencido a Agostina de trasladarse hasta allí con el pretexto de entregarle un regalo destinado a su madre, con quien había mantenido una relación sentimental.
Las cámaras de seguridad analizadas por la Justicia registraron a la adolescente ingresando al domicilio junto al sospechoso. Ese registro constituye la última imagen conocida de Agostina con vida.
A partir de ese momento, la investigación se concentra en determinar qué ocurrió dentro de la vivienda. Los peritos trabajan sobre distintas hipótesis mientras esperan los resultados de estudios forenses que podrían aportar información determinante para esclarecer las circunstancias de la muerte.
Uno de los elementos que más comprometen a Barrelier es que ninguna cámara logró captar a la adolescente abandonando el domicilio. En cambio, sí existen registros que muestran al acusado saliendo de la propiedad en varias oportunidades durante los días posteriores a la desaparición.
La pesquisa estableció además que el hombre buscó conseguir dinero y un vehículo prestado. Finalmente obtuvo un automóvil el lunes siguiente a la desaparición, movimiento que quedó registrado por cámaras urbanas. Las imágenes muestran cuando retiró el vehículo y posteriormente regresó a su vivienda.
Los investigadores también analizaron los datos aportados por las antenas de telefonía celular. Esos registros ubicaron al sospechoso en la zona de Ampliación Ferreyra, en el sudeste de la ciudad de Córdoba, precisamente donde días después fue encontrado el cuerpo de Agostina.
Si bien en el área donde se produjo el hallazgo no existe una cobertura completa de cámaras de vigilancia, los investigadores cuentan con registros que muestran el ingreso y la salida del vehículo utilizado por el acusado en las inmediaciones del descampado.
Para la Fiscalía, la coincidencia entre las imágenes de seguridad, los movimientos del automóvil y la geolocalización obtenida mediante la telefonía celular constituye una de las evidencias más relevantes reunidas hasta el momento.
Con la causa bajo secreto de sumario, los peritos continúan analizando pruebas y reconstruyendo las últimas horas de la adolescente. El objetivo es determinar con precisión qué ocurrió después de que ingresó a la vivienda de Barrelier y establecer las responsabilidades penales que correspondan en un caso que conmociona a toda la provincia de Córdoba.