Ariel Lovey aclaró los incidentes en el corsódromo: «El municipio garantiza el espacio para la prensa»

El Intendente de Quitilipi explicó el trasfondo del cruce ocurrido durante los carnavales. Aseguró que el conflicto se originó por el incumplimiento de los espacios asignados por parte de un privado y desmintió destrozos.

QUITILIPI – Tras las versiones cruzadas sobre lo ocurrido en el corsódromo local, el intendente Ariel Lovey brindó detalles sobre el altercado vinculado a la organización de los espacios de venta y el sector destinado a los medios de comunicación.

El jefe comunal fue tajante al explicar que la Municipalidad brinda un apoyo total a las tres comparsas locales, permitiéndoles explotar comercialmente las cantinas y la venta de ubicaciones (sillas y mesas) para que el beneficio económico sea íntegramente para las instituciones. Sin embargo, el conflicto se desató cuando uno de estos espacios, terciarizado por una comparsa a un particular, invadió el sector reservado para el trabajo periodístico.

El origen del conflicto
Según el mandatario, el sector asignado a la prensa local y visitantes fue ocupado con mobiliario comercial de forma reiterada. «Fui y les pedí que no tocaran ese espacio. Nos fuimos y volvieron a correr las sillas. Cuando llegó la prensa y no tenía lugar, les pedí nuevamente que se retiren y se negaron», detalló Lovey.

El intendente remarcó que el municipio realiza un esfuerzo económico y logístico importante para llevar adelante los carnavales sin obtener réditos financieros, con el objetivo de fomentar la cultura local.

«Les damos todo para que ustedes lucren y se lleven el beneficio; la municipalidad no agarra un peso. Solo pedimos respeto por los espacios de trabajo», señaló el mandatario respecto al intercambio de palabras con los encargados del sector de cantina.

Desmintió destrozos
Sobre los rumores de violencia física o daños materiales, Lovey aclaró que, si bien hubo una discusión acalorada y la intervención de su equipo de prensa para mediar en la situación, no se produjeron daños: «No rompimos nada, ninguna silla», enfatizó, buscando llevar tranquilidad a la comunidad y desmentir versiones exageradas sobre el cruce.

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