LA TRAMA DETRÁS DE LA RENUNCIA DE LAVAGNA Y EL FRENO AL NUEVO ÍNDICE DE PRECIOS

El funcionario pegó el portazo tras negarse a postergar el nuevo IPC, que el Gobierno decidió «pisar» para que los aumentos de tarifas no disparen la inflación oficial. El fantasma de la manipulación estadística vuelve a sobrevolar el organismo.

La salida de Marco Lavagna de la titularidad del Indec no fue una transición ordenada, sino una ruptura estrepitosa. Tras 15 días de discusiones «acaloradas» con el equipo económico de Luis Caputo y el círculo íntimo de Javier Milei, el economista presentó su renuncia este lunes, dejando al descubierto una puja por la transparencia de los datos públicos en un año clave para el programa oficial.

El detonante: El nuevo IPC «cajoneado»

El conflicto central gira en torno al nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este indicador, listo desde marzo pasado con asesoramiento del FMI, actualiza la canasta de consumo (basada en la encuesta 2017-2018) y otorga un mayor peso a las tarifas de servicios públicos.

  • La postura de Lavagna: No estaba dispuesto a seguir pagando el costo político de postergar un índice que ya había sido anunciado oficialmente para enero.
  • La resistencia del Gobierno: Con aumentos de tarifas previstos (como el 16% en gas para febrero), el Ejecutivo teme que el nuevo termómetro refleje una inflación más alta de la deseada, arruinando la narrativa de «desinflación».

La respuesta oficial: «Pisar el acelerador»

Tras la renuncia, el Gobierno tomó una decisión drástica: anunció la baja de la actualización del índice oficial. Desde la Casa Rosada justificaron la medida con argumentos técnicos y políticos:

  1. «Precios distorsionados»: Alegaron que los ponderadores estaban armados sobre tarifas «pisadas por los k» y que no reflejaban la realidad actual.
  2. El relato político: El entorno de Milei no quiere que la oposición atribuya la baja de la inflación a un «cambio de fórmula» en lugar de al éxito de su política económica.

Internas y «fuego amigo»

La salida de Lavagna también desnudó facturas pendientes dentro del gabinete. Desde el entorno presidencial recordaron el cruce con Daniel Scioli por la Encuesta de Turismo y acusaron a Lavagna de «responder a Sergio Massa«.

Sin embargo, el golpe más duro es a la credibilidad. El propio Banco Central (BCRA) había advertido sobre la incertidumbre que generaría el cambio de canasta, y ahora el mercado se pregunta si la inflación baja porque los precios se frenan o porque se están usando «ponderadores viejos» para enmascarar las subas.

¿Quién sigue?

Aunque Pedro Lines (actual director técnico) fue nombrado como reemplazo, su permanencia es una incógnita, dado que ya había manifestado su intención de jubilarse debido a la licuación de los salarios públicos. En los pasillos del organismo suena con fuerza el nombre de Ariel Coremberg como posible sucesor definitivo.

El impacto institucional

Para los técnicos del Indec, la situación guarda un «lejano parecido» a la intervención de Guillermo Moreno en 2007. El daño al intangible más valioso del organismo —la confianza— ya es un hecho. La Argentina vuelve a quedar bajo la lupa del FMI y de los inversores, enfrentando el espejo del desmantelamiento institucional que el propio oficialismo prometió erradicar.

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