Impacto político en EE. UU: correos de Jeffrey Epstein vuelven a vincular a Donald Trump

La difusión de una nueva serie de correos electrónicos atribuidos a Jeffrey Epstein, publicados recientemente por el Congreso de los Estados Unidos, volvió a sacudir el escenario político estadounidense y reavivó la polémica en torno al presidente Donald Trump y su relación pasada con el financista condenado por delitos sexuales.

Los mensajes, que forman parte de documentación incorporada a expedientes oficiales, no se tratan —según aclararon fuentes legislativas— de rumores ni especulaciones periodísticas, sino de comunicaciones privadas escritas por el propio Epstein entre 2011 y 2019. En ellos, el nombre de Donald Trump aparece mencionado de manera directa y en un tono de familiaridad que vuelve a poner bajo la lupa el vínculo entre ambos.

Uno de los correos más citados corresponde al año 2011, cuando Epstein escribió a Ghislaine Maxwell —actualmente condenada a 20 años de prisión por su rol en la red de tráfico de menores— una frase que generó fuerte repercusión: “Quiero que te des cuenta de que el perro que aún no ha ladrado es Trump”. En el mismo mensaje, Epstein asegura que una víctima —cuyo nombre fue censurado por el Congreso para proteger su identidad— “pasó horas en mi casa con él”, en referencia al entonces empresario y futuro presidente.

Otro intercambio, fechado en enero de 2019, meses antes de la muerte de Epstein en una cárcel federal, señala que Trump tenía conocimiento de la existencia de menores involucradas. Según el correo, Epstein le habría dicho a un periodista que Trump estaba al tanto de la situación y que incluso habría pedido a Maxwell que “parara”, sin realizar denuncias formales ni dar aviso a las autoridades.

Un tercer correo, de 2015, sugiere además una posible coordinación previa a un debate televisivo durante la campaña presidencial. En ese mensaje, Epstein consultaba si debían preparar una respuesta para Trump ante eventuales preguntas sobre su relación, planteando incluso la posibilidad de utilizar esa información como “moneda política”.

Desde la Casa Blanca, la vocera Karoline Leavitt negó cualquier implicación del presidente en los delitos de Epstein y sostuvo que Trump había expulsado al financista de su club Mar-a-Lago años atrás. También señalaron que una de las víctimas más conocidas del caso, Virginia Giuffre, había declarado que Trump no participó en abusos, aunque su fallecimiento en abril pasado impide nuevas declaraciones judiciales.

Mientras tanto, sectores opositores cuestionan la decisión del FBI y del Departamento de Justicia de no publicar más documentos vinculados al caso Epstein, pese a promesas previas de transparencia. Legisladores demócratas aseguran que aún restan archivos relevantes por difundirse y denuncian maniobras para censurar menciones al presidente.

La controversia se da en un contexto político complejo para Trump, marcado por protestas masivas, caída en los índices de aprobación y tensiones internas dentro del Partido Republicano. En ese marco, la reaparición de los correos de Epstein vuelve a instalar interrogantes sobre el alcance real de la relación entre ambos y sobre el destino final de los archivos pendientes del caso.

Por el momento, no se anunciaron nuevas investigaciones judiciales, pero el impacto político y mediático de los documentos promete seguir generando repercusiones tanto en el Congreso como en la opinión pública estadounidense.

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