
El jefe de Gabinete Manuel Adorni volvió a quedar en el centro de la escena tras conocerse información sobre la escribana que intervino en operaciones inmobiliarias vinculadas a su patrimonio. Se trata de Adriana Mónica Nechevenko, quien habría prestado servicios en el pasado a una organización relacionada con el narcotráfico.
Según trascendió, la profesional trabajó para el grupo empresario vinculado a la firma DROFASA, señalado en investigaciones judiciales por la importación de efedrina en la década pasada, un insumo clave en causas vinculadas al tráfico de estupefacientes. Además, la escribana ya había declarado como testigo en un juicio oral relacionado con una organización criminal dedicada al narcotráfico.
En el plano político, el caso suma tensión en torno a Adorni, quien atraviesa cuestionamientos por su evolución patrimonial y por operaciones inmobiliarias que están bajo análisis. La intervención de la escribana en la compra de propiedades, entre ellas una en Caballito, volvió a poner el foco sobre la transparencia de las transacciones y el rol de los profesionales intervinientes.
La situación también generó repercusiones en el ámbito legislativo, donde sectores de la oposición evalúan avanzar con pedidos de informes e interpelaciones para que el funcionario brinde explicaciones sobre su patrimonio, sus vínculos y las operaciones observadas.
Mientras tanto, el tema continúa escalando en la agenda política y mediática, en un contexto donde el Gobierno intenta sostener la estabilidad interna frente a múltiples frentes abiertos.