
El Gobierno refuerza su alianza con Israel y EE.UU., declara terrorista a la Guardia iraní y proyecta mudar la embajada este año.
El presidente Javier Milei profundizó en los últimos días su política exterior con un claro alineamiento hacia Israel y Estados Unidos, al tiempo que endureció su postura frente a Irán.
Entre las medidas más relevantes, el Gobierno avanzó con la decisión de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, una iniciativa que se concretaría este año y que implicaría reconocer a esa ciudad como capital israelí, en línea con lo ya hecho por Washington y otros países.
La decisión se da en paralelo con la declaración como organización terrorista de la Guardia Revolucionaria Islámica —un paso de fuerte impacto diplomático— y la expulsión del encargado de negocios iraní en Argentina, acciones que se ejecutaron en menos de 72 horas.
Desde la Casa Rosada sostienen que el traslado de la sede diplomática representa un gesto político contundente de respaldo al gobierno israelí en medio del conflicto en Medio Oriente, y confirmaron que ya trabajan en la definición de una fecha concreta para la mudanza.
En ese marco, Milei también tiene previsto viajar nuevamente a Israel el próximo 21 de abril, invitado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, para participar de los actos por el Día de la Independencia israelí (Yom Ha’atzmaut). Se espera que durante la visita mantenga reuniones bilaterales en un contexto regional aún marcado por tensiones.
El eventual traslado de la embajada aparece como el paso más significativo dentro de una serie de decisiones que consolidan el vínculo con Israel como uno de los ejes centrales de la política exterior argentina, con fuerte impacto simbólico y proyección internacional.