Intel presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 con cifras que superaron ampliamente las expectativas de Wall Street, lo que provocó un fuerte repunte en el valor de sus acciones, que subieron cerca de un 20% en la jornada posterior al anuncio.

La compañía reportó ingresos por aproximadamente u$s13.600 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 7% y supera el consenso del mercado. Además, registró una ganancia ajustada de u$s0,29 por acción, muy por encima de las previsiones, que se ubicaban entre u$s0,01 y u$s0,02.
El principal motor del crecimiento fue el negocio vinculado a la inteligencia artificial y centros de datos, que generó alrededor de u$s5.100 millones, con un incremento cercano al 22% interanual. Este segmento se consolidó como el más dinámico dentro de la compañía, reflejando la creciente demanda global de chips para IA.
También mostró avances el área de fundición, con ingresos de aproximadamente u$s5.400 millones (+16%), mientras que el negocio de computadoras personales aportó unos u$s7.700 millones, con un desempeño más estable.
Sin embargo, no todos los indicadores fueron positivos: Intel informó una pérdida neta contable de u$s3.700 millones, atribuida principalmente a cargos de reestructuración.
A pesar de ello, el mercado reaccionó con optimismo, impulsado sobre todo por la guía futura. La empresa proyectó ingresos para el segundo trimestre de entre u$s13.800 y u$s14.800 millones, por encima de las estimaciones, y ganancias ajustadas de alrededor de u$s0,20 por acción.
Los analistas destacan que el foco del mercado estuvo puesto en la recuperación operativa y, especialmente, en el crecimiento del negocio de inteligencia artificial, que ya comienza a tener un peso relevante en los ingresos de la compañía.