25 de mayo de 2026

EL SILENCIO COMO RESPUESTA: LA ORATORIA DE LEANDRO ZDERO NO ENCONTRÓ ECO EN NAPENAY

El gobernador chaqueño intentó matizar su discurso con denuncias políticas y anécdotas personales, pero las pausas dramáticas chocaron contra la indiferencia de un auditorio que no devolvió ni un solo aplauso.

Una cosa es la planificación discursiva y otra muy distinta la realidad del termómetro social. El paso del gobernador Leandro Zdero por el aniversario de Napenay dejó una de las postales políticas más incómodas en lo que va de su gestión: un discurso estructurado para la ovación que terminó hundiéndose en un silencio sepulcral.

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A través de un registro de audio del acto, se pudo constatar la marcada distancia entre el mandatario y el público presente. Zdero optó por un tono de confrontación, denunciando «palos en la rueda» y asegurando que desde el inicio de su gobernación convive con un «gen golpista» de sectores que «solamente se dedican a ver cómo obstruir y no construir».

Pausas vacías y metáforas que no prendieron

A pesar de la gravedad de sus declaraciones, el público de Napenay se mantuvo completamente impasible. El gobernador utilizó la clásica técnica de oratoria de elevar la voz y clavar pausas prolongadas tras frases de fuerte impacto político, un recurso que habitualmente busca activar el aplauso espontáneo o la reacción de la militancia. Sin embargo, cada remate fue sucedido por un bache de silencio absoluto.

Hacia el final del fragmento, Zdero intentó apelar a la emotividad recordando un consejo familiar: «Si hay piedras, una vez me dijo mi viejo, hay que saltarlas y esquivarlas. Y hacemos eso: saltamos, esquivamos y vamos para adelante». Pero ni siquiera la apelación a la memoria de su padre ni el tono enérgico del cierre lograron romper la frialdad de los asistentes.

El peso de la apatía

Para los analistas locales, lo ocurrido en Napenay excede lo meramente protocolar. Que un gobernador denuncie un «gen golpista» en un acto institucional y la respuesta sea el silencio, expone un escenario de apatía donde el relato político de la gestión parece haber perdido tracción frente a las urgencias reales de la comunidad.

Sin aplausos de compromiso y con el eco de sus propias palabras como único acompañamiento, la oratoria de Zdero en Napenay funcionó como un crudo recordatorio de que, en tiempos de crisis, los silencios suelen decir mucho más que los discursos.

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Javier Martinez Intendente

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