Durante el acto oficial por el aniversario de Napenay, el gobernador de Chaco apuntó contra quienes ponen «palos en la rueda». Las declaraciones se dan en un marco de alta tensión por fallos judiciales adversos relativos al pago de la cláusula gatillo y protestas en el sector educativo.

En un contexto provincial cruzado por la conflictividad gremial y fuertes demandas presupuestarias, el gobernador Leandro Zdero utilizó el estrado oficial del aniversario de Napenay para lanzar duras acusaciones políticas. El jefe del Ejecutivo chaqueño aseguró la existencia de un «gen golpista» que busca desestabilizar su gestión, asociando implícitamente las medidas de fuerza y reclamos de sectores sociales y sindicales con intentos de obstrucción institucional.
El discurso del mandatario se produce en una de las semanas más complejas para su administración tras la reciente judicialización y las intimaciones dictadas por la Cámara del Trabajo para que la Provincia proceda al pago de la denominada «cláusula gatillo» a los docentes, un mecanismo de actualización salarial clave que mantiene enfrentado al Ejecutivo con el arco gremial.
«Poner piedras en el camino»
Ante un auditorio vecinal que se mantuvo en estricto silencio y evitó acompañar con aplausos los tramos de su oratoria, Zdero denunció la falta de acompañamiento de determinados sectores públicos y políticos desde el inicio de su período de gobierno.
«He sentido durante todo este tiempo, desde el momento de asumir la gobernación, de que tuvimos palos en la rueda; de que permanentemente hay un gen golpista», aseveró el gobernador elevando el tono de su alocución.
El titular del Ejecutivo insistió en que «hay algunos que solamente se dedican a ver cómo obstruir y no construir, cómo se ponen a poner piedras en el camino», en alusión a las constantes protestas, movilizaciones e intimaciones legales que jaquean la pauta salarial dispuesta por su gabinete económico.
Escenario de paros y tensión judicial
La contundencia de las declaraciones oficiales contrasta con el humor de las bases sindicales del magisterio. El conflicto, que escaló tras modificaciones en el esquema de la cláusula gatillo, derivó en una seguidilla de amparos por parte de federaciones docentes que consiguieron fallos favorables en primera instancia, obligando al gobierno a reajustar los haberes bajo apercibimiento de sanciones económicas directas a los funcionarios.
Pese a la gravedad institucional de atribuir un carácter destituyente a las demandas de recomposición, las afirmaciones del gobernador no modificaron la pasividad de la concurrencia en Napenay, cerrando un acto protocolar donde la crisis de los haberes estatales y el descontento social ganaron la agenda pública.