El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional avaló el cumplimiento del programa económico bajo el Servicio Ampliado del Fondo y destacó avances en materia fiscal, desinflación y reformas estructurales. Los desembolsos acumulados ascienden a US$15.800 millones.

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este miércoles la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina en el marco del Servicio Ampliado del Fondo (SAF) y autorizó un nuevo desembolso inmediato de aproximadamente US$1.000 millones.
La decisión se enmarca en el programa de financiamiento de 48 meses acordado entre el organismo multilateral y el Gobierno argentino, que prevé un total cercano a los US$20.000 millones. Con esta nueva aprobación, los desembolsos acumulados alcanzan aproximadamente los US$15.800 millones, según se informó oficialmente.
En su comunicado, el FMI señaló que la Argentina logró sostener la implementación del programa económico “a pesar de un contexto global y nacional más complejo” y destacó los avances en reformas fiscales, laborales, comerciales y monetarias impulsadas por la administración de Javier Milei.
El organismo también subrayó que las políticas aplicadas permitieron una “marcada disminución de la inflación anual”, la obtención del “primer superávit fiscal primario en años” y una mejora en la confianza del mercado. A su vez, valoró los progresos en el proceso de desregulación económica y en la aprobación de iniciativas consideradas clave para un esquema “más orientado al mercado”.
No obstante, el FMI advirtió que la meta de acumulación de reservas internacionales netas no se cumplió hacia fines de 2025, aunque señaló que las medidas correctivas posteriores contribuyeron a recomponer reservas, fortalecer el esquema cambiario y reducir los diferenciales soberanos.
Tras la reunión del Directorio, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, respaldó el rumbo económico argentino y afirmó que las autoridades “han seguido avanzando con paso firme en la estabilización y creación de una economía más orientada al mercado”. Según indicó, estas medidas contribuyeron a recuperar la confianza financiera y sostener el proceso de desinflación en un contexto internacional más desafiante.
En sus consideraciones, Georgieva remarcó además la necesidad de profundizar el equilibrio fiscal mediante una reducción de subsidios energéticos, una mayor focalización del gasto social y el control del gasto discrecional. También planteó la importancia de avanzar en reformas tributarias y previsionales para consolidar la sostenibilidad fiscal.
El FMI, por su parte, insistió en la necesidad de incrementar la acumulación de reservas internacionales, avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria y fortalecer la transparencia y comunicación del Banco Central. Asimismo, recomendó mejorar la transmisión de la política monetaria y continuar reforzando la regulación del sistema financiero.
En el plano estructural, el organismo valoró los avances en desregulación y alentó a profundizar reformas para consolidar una economía “más competitiva y abierta”, destacando sectores estratégicos como la agricultura, la energía, la minería y la economía del conocimiento.
Finalmente, el FMI advirtió que el programa aún enfrenta “riesgos elevados”, tanto internos como externos, y subrayó la importancia de mantener planes de contingencia. En ese sentido, consideró clave sostener políticas de protección focalizada para los sectores más vulnerables y preservar el respaldo social al programa de reformas.