PASO DE LA PATRIA — Entre anzuelos, recuerdos entrañables y el compás de las tradicionales jornadas a la vera del río Paraná, se gesta una de las postulaciones más sentidas rumbo a la nueva edición de la Fiesta Nacional de la Pesca del Dorado. Catalina Jarolin, vecina de la región, oficializó su candidatura con un mensaje donde confluyen la memoria familiar, el arraigo cultural y la proyección profesional.

Lejos de asumir la postulación como un simple certamen estético, Catalina encontró en este escenario festivo una forma genuina de honrar sus raíces y conectar con la identidad de toda una comunidad.
Un homenaje grabado en la memoria
El motor principal de esta decisión, tal como ella misma relata, proviene de un vínculo inquebrantable que marcó su infancia y su forma de ver la vida:
«Mi abuelo fue un apasionado de la pesca, y gracias a él aprendí a valorar esta tradición que identifica a nuestra comunidad. Hoy, su recuerdo me inspira a dar este paso con orgullo, respeto y compromiso.»
Para la candidata, el río y la pesca deportiva no son solo atractivos turísticos de Paso de la Patria, sino el hilo conductor de una historia personal que hoy decide visibilizar ante toda la región litoral.
Más allá de la corona: valores, cultura y proyección
Con la mirada puesta en el rol institucional que implica representar a una de las festividades náuticas más importantes del país, Catalina delineó cuáles serían sus ejes de acción en caso de consagrarse soberana:
- Representación genuina: Llevar con humildad la cultura, los valores y la calidez característica de la gente de Paso de la Patria.
- Trascendencia: Ser una representante que «deje huellas, que inspire y que marque una diferencia más allá de una corona».
- Crecimiento personal: Tomar este desafío como el puntapié inicial para consolidar un camino en el modelaje profesional, demostrando que la disciplina, la pasión y el esfuerzo son las llaves para materializar metas a largo plazo.
Un puente cultural que une orillas
La postulación de Catalina Jarolin resuena con fuerza a ambos lados del río, despertando el interés de vecinos, visitantes y referentes culturales de provincias vecinas como el Chaco, atentos siempre al pulso y la fraternidad que genera la gran fiesta del pez amarillo en tierras correntinas.
Con el respaldo de su historia familiar y una clara convicción sobre su futuro, Catalina se prepara para vivir uno de los momentos más significativos de su vida, buscando convertirse en la nueva embajadora de la hospitalidad y la tradición pesquera del Litoral.