Las distintas vertientes del justicialismo comenzaron a mostrar señales de acercamiento mientras disminuyen los cruces internos. Las diferencias siguen, pero crece la idea de que deberán encontrar un punto de encuentro para enfrentar las elecciones de 2027.

BUENOS AIRES.— Después de años atravesados por fuertes disputas internas, el peronismo bonaerense atraviesa un escenario de menor confrontación y mayor búsqueda de acercamientos. Las diferencias no desaparecieron, pero los cruces públicos bajaron de intensidad y comenzaron a multiplicarse las fotografías, reuniones y gestos que muestran una convivencia más pacífica entre sectores que hasta hace poco protagonizaban fuertes enfrentamientos.
El objetivo que empieza a aparecer detrás de estos movimientos es claro: reconstruir una alternativa electoral competitiva de cara a 2027.
Durante los últimos meses dejaron de ser habituales las acusaciones cruzadas y las disputas públicas entre dirigentes del mismo espacio. Las redes sociales ya no funcionan con la misma intensidad como escenario de enfrentamiento interno y, en su lugar, aparecen encuentros que buscan transmitir una señal de unidad.
Las diferencias siguen, pero el fuego cruzado disminuyó
La calma no significa que la interna haya terminado. Dentro del peronismo continúan existiendo distintas miradas sobre el rumbo político, económico y sobre el liderazgo que deberá ordenar al espacio.
En ese sentido, la diputada nacional Victoria Tolosa Paz planteó una de las discusiones que atraviesan al justicialismo: “El peronismo necesita una conducción vertical, con un claro liderazgo”.
La definición expone una preocupación que atraviesa a buena parte de la dirigencia: cómo ordenar un espacio amplio y heterogéneo después de años de disputas y derrotas electorales.
Una misma mesa, distintas miradas
Una de las fotografías que reflejó este nuevo clima interno se produjo en la sede del PJ Nacional, durante la conferencia denominada “El neoliberalismo financiero de Milei y la salida justicialista”.
En la mesa compartieron espacio Jorge “Coqui” Capitanich, Mercedes D’Alessandro, Teresa García, Santiago Fraschina y Guillermo Michel, representantes de distintas miradas dentro del universo peronista.
El encuentro dejó expuestas diferencias profundas. Mientras algunos dirigentes plantearon una posición más confrontativa frente al Gobierno de Javier Milei, Michel defendió una mirada vinculada al equilibrio fiscal y al orden económico.
“No nos van a elegir por más lavadito, más café con leche”, sostuvo Teresa García, al reclamar una posición más firme del peronismo.
Michel, en cambio, marcó distancia de una postura radicalizada: “A mí no me van a ver bajando de Sierra Maestra con la remera del Che Guevara”, afirmó.
Las diferencias quedaron sobre la mesa, pero hubo algo que también resultó evidente: todos compartieron el mismo espacio.
De los cruces a las fotos de acercamiento
Otra señal de distensión apareció en la provincia de Buenos Aires con la reunión entre la vicegobernadora Verónica Magario, el senador provincial Sergio Berni y el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak.
La fotografía adquirió especial relevancia porque Magario y Berni habían protagonizado un fuerte enfrentamiento apenas dos meses antes, en medio de la disputa política entre los sectores vinculados a Axel Kicillof y Cristina Kirchner.
El gesto de acercamiento se suma a una serie de movimientos similares que buscan bajar la tensión interna y evitar que las diferencias terminen debilitando todavía más al peronismo.
Massa reapareció y habló de unidad
En Santa Fe también hubo una señal política importante. El diputado nacional Diego Giuliano lanzó su candidatura a gobernador y reunió a dirigentes de diferentes sectores del peronismo.
Entre los presentes estuvo Sergio Massa, quien volvió a mostrarse públicamente y dejó una definición breve, pero significativa: “La unidad es lo más importante”.
Santa Fe aparece como uno de los principales objetivos del peronismo para 2027, en un intento por recuperar una provincia clave y reconstruir una estructura política después de las tensiones que dejó el armado electoral de 2025.
El objetivo: llegar juntos a 2027
En la provincia de Buenos Aires también empiezan a verse movimientos destinados a construir puentes. Una de las imágenes que reflejó ese intento fue la reunión entre el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y los dirigentes Gabriel Katopodis y Mariano Cascallares, vinculados a sectores que buscan consolidar un espacio de unidad dentro del peronismo bonaerense.
Por ahora, nadie puede asegurar que la paz interna vaya a durar. Las diferencias continúan y todavía falta definir cómo se resolverán las disputas por el liderazgo y las candidaturas.
Pero algo comenzó a cambiar.
El peronismo dejó atrás, al menos por un momento, el enfrentamiento permanente y empezó a mostrar señales de acercamiento. Cada sector conserva su identidad y sus diferencias, pero crece la idea de que, si quieren ser competitivos en 2027, deberán encontrar un punto de encuentro.
La pregunta ya no parece ser solamente quién conducirá al peronismo, sino si todos estarán dispuestos a sentarse en la misma mesa para intentar volver al poder.