Mientras la comunidad realizó todas las gestiones necesarias para que las luminarias funcionen, el Estado provincial hace oídos sordos. El ingreso a Capitán Solari es una trampa de oscuridad total que pone en riesgo la vida de los vecinos.

El ingreso a la localidad sobre la traza de la Ruta Provincial N° 9 se convirtió en una postal de la desidia estatal. Lo que debería ser un punto seguro y debidamente iluminado para ordenar el tránsito y proteger a quienes circulan por la zona, se transforma todas las noches en una «boca de lobo». La luz brilla por su ausencia.
La responsabilidad del apagón apunta directamente al Ejecutivo provincial y a sus organismos competentes. Por un lado, la inacción la empresa estatal de energía encargada de la operación técnica, el tendido y la puesta en servicio de las redes de alumbrado público. Por el otro, el engranaje burocrórico de un Estado provincial que desatiende las demandas urgentes del interior.
Lo más indignante del cuadro es que la inercia no es por falta de avisos: desde la Municipalidad de Capitán Solari ya se coordinaron las tareas y se presentaron los reclamos formales exigiendo la intervención técnica para energizar el sector. Sin embargo, la respuesta desde la capital provincial sigue siendo el silencio, dejando al municipio solo y a los vecinos a merced del peligro.
Mientras en los despachos oficiales se demoran las soluciones, los automovilistas, motociclistas y vecinos que transitan la Ruta 9 deben esquivar la oscuridad a ciegas en un acceso clave. El ping-pong entre oficinas y la falta de voluntad política exponen a la comunidad a un riesgo innecesario. ¿Hasta cuándo el interior chaqueño va a tener que suplicar por algo tan básico como una luz en la ruta?

