Lun. Oct 19th, 2026

La crecida histórica del Paraná golpea a la región: evacuados en Paraguay, puentes cortados en Misiones y ganado en riesgo en Corrientes

El avance del río Paraná, agravado por las lluvias en la cuenca y el fenómeno de El Niño, genera una emergencia en distintos puntos de la región. En Ciudad del Este, más de 1.500 personas fueron evacuadas; en Montecarlo, los arroyos comprometieron los accesos por la ruta 12, mientras que en Ituzaingó trabajan para retirar animales de las islas antes de que el agua cubra los campos.

La crecida del río Paraná mantiene en alerta a comunidades de Paraguay y del nordeste argentino, con consecuencias que van desde viviendas inundadas y familias evacuadas hasta interrupciones viales y dificultades para proteger la producción ganadera.

El escenario presenta distintas particularidades según la localidad. En Ciudad del Este, Paraguay, el barrio San Rafael quedó entre los sectores más afectados por el avance del agua. En Montecarlo, Misiones, la altura del río dificultó el desagüe de los arroyos y comprometió la circulación por la ruta nacional 12. En tanto, en Ituzaingó, Corrientes, la prioridad es asistir a las familias damnificadas y trasladar ganado desde las islas.

Ciudad del Este: más de 1.500 evacuados y casas bajo el agua

El barrio San Rafael, ubicado a pocos metros del microcentro de Ciudad del Este, atraviesa una de las situaciones más complejas por la inundación. El agua cubrió calles y viviendas, obligó a numerosas familias a abandonar sus hogares y modificó por completo la rutina de los habitantes.

De acuerdo con la información brindada durante los operativos de asistencia, alrededor de 1.500 personas fueron evacuadas junto con sus familias y reciben ayuda estatal en albergues transitorios, con acceso a refugio y medicamentos.

Ante el anegamiento de las calles, vecinos y trabajadores recurren a canoas para desplazarse entre las zonas afectadas y llegar hasta sus propiedades. Aunque algunas construcciones permanecen completamente cubiertas, el leve descenso del nivel del río registrado en los últimos días permitió que ciertos pobladores se acercaran a sus casas para evaluar los daños.

La emergencia también alcanza a los barrios Remansito, Kilómetro 9 y sectores cercanos a Presidente Franco, donde las familias continúan pendientes de la evolución del cauce.

Montecarlo: los arroyos complicaron el tránsito sobre la ruta 12

En Montecarlo, el Paraná no ingresó directamente al área urbana, pero su altura dificultó el desagüe de los arroyos Piraí Iguazú y Paranaí, que desembocan en el río. La acumulación de agua llegó hasta las plataformas de dos puentes de la ruta nacional 12 y obligó a interrumpir preventivamente el tránsito.

La intendenta de Montecarlo, Kathia Joerg, explicó que el agua todavía no había pasado por encima de los puentes cuando se evaluó la situación. Sin embargo, los cortes limitaron las conexiones de Montecarlo, Caraguataí y Piray durante parte de la semana.

Según relató la jefa comunal, durante dos días se permitió el paso de ambulancias y otros vehículos esenciales por los cruces afectados. La posterior reapertura de los puentes posibilitó normalizar, al menos temporalmente, el ingreso de alimentos, combustibles e insumos.

Joerg advirtió que la situación continúa sujeta a las lluvias en Brasil y a la evolución del caudal del Paraná. También señaló que las decisiones vinculadas con el manejo de las represas podrían incidir en el comportamiento del río durante los próximos días.

Las obras previas evitaron evacuaciones en el área urbana

A pesar de las complicaciones viales, Montecarlo no registraba familias evacuadas dentro de su ejido urbano al momento de las declaraciones de la intendenta.

Joerg atribuyó ese resultado a las relocalizaciones realizadas en años anteriores y a los trabajos de canalización de los arroyos, que contribuyeron a reducir la exposición de los barrios más vulnerables.

La funcionaria comparó el episodio con las crecidas de 1983 y 2014, aunque sostuvo que la persistencia de las lluvias y el comportamiento actual del Paraná generan un escenario de mayor incertidumbre.

En ese contexto, destacó la importancia de mantener una vía alternativa para garantizar el abastecimiento y la atención de emergencias en caso de que vuelvan a cerrarse los puentes de la ruta 12.

Ituzaingó: la apertura de compuertas y el avance del agua sobre las islas

En Ituzaingó, Corrientes, la crecida plantea otro desafío: proteger a las familias que viven en las islas y retirar los animales de los campos que comienzan a quedar bajo el agua.

Catalina Corrales, médica veterinaria, productora y presidenta de la Asociación Civil El Pombero, explicó que la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) abrió sus 18 compuertas ante las lluvias registradas en la cuenca alta.

Según los datos hidrológicos que citó, el nivel del río pasó de 3,50 metros, considerado de alerta, a superar los cuatro metros, la cota de evacuación. El registro mencionado alcanzaba los 4,8 metros y contemplaba un posible alivio hasta el miércoles, antes de un nuevo período de lluvias.

La preocupación se concentra especialmente en las islas San Antonio y Apipé Chico. En San Antonio, donde viven cerca de 1.800 personas, unas 20 familias ya habían tenido que dejar sus viviendas, de acuerdo con el relato de Corrales.

La situación también afecta a los productores rurales, que deben reorganizar sus actividades y buscar alternativas para trasladar la hacienda antes de que el agua avance sobre los terrenos bajos.

Una sola balsa para retirar el ganado

Uno de los principales obstáculos para el operativo es la limitada capacidad de transporte. Según Corrales, hay una sola balsa privada disponible para trasladar animales desde las islas hacia el continente, con una capacidad aproximada de 15 cabezas por viaje, dependiendo del tamaño del ganado.

Cada traslado requiere embarcar a los animales, cruzar el río, desembarcarlos y regresar para buscar otro grupo. La demora genera preocupación ante la posibilidad de que el nivel del agua continúe aumentando y reduzca las opciones para sacar la hacienda.

Frente a ese panorama, la Asociación Civil El Pombero articuló acciones con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Municipalidad de Ituzaingó y otros organismos para alertar a los productores y coordinar las salidas.

Además, se consiguió autorización para utilizar un campo de la EBY conocido como La Mosca, que quedó disponible como punto de desembarco para los animales retirados de las zonas inundadas. La medida busca facilitar especialmente la operación de los pequeños productores, que cuentan con menos recursos para afrontar los costos de traslado y alojamiento de la hacienda.

Una vez en tierra firme, cada productor debe resolver el destino de sus animales, ya sea mediante el alquiler de otro campo o la venta del ganado, según sus posibilidades económicas y la duración de la emergencia.

La evolución del Paraná mantiene en alerta a toda la región

Mientras en Ciudad del Este las familias intentan regresar a sus viviendas para dimensionar las pérdidas, Montecarlo procura sostener sus conexiones viales e Ituzaingó acelera las tareas para proteger la producción ganadera.

La evolución de la crecida dependerá, entre otros factores, de las precipitaciones en la cuenca y del comportamiento de los cursos de agua y las represas. Por eso, las autoridades y los pobladores continúan atentos a los pronósticos y a cualquier cambio en el nivel del Paraná.

Aunque el descenso registrado en algunos sectores ofrece un alivio parcial, los daños materiales, las dificultades de acceso y el riesgo para las comunidades ribereñas mantienen abierta la emergencia.

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