Ante Javier Milei, gobernadores y dirigentes de todo el arco político, el Pontífice pronunció su primer discurso público en el país y llamó a ejercer la autoridad con prudencia, promover el bien común y generar oportunidades para los jóvenes.

El papa León XIV realizó su primera intervención pública en Argentina durante un acto en el Palacio Libertad, donde fue recibido por el presidente Javier Milei y representantes de distintos sectores políticos.

En su mensaje, el Sumo Pontífice recordó el vínculo de la Iglesia universal con el país durante el papado de Francisco y destacó la historia de una sociedad construida a partir del encuentro de distintas culturas y experiencias.

«Mi llegada a esta tierra tiene un significado particular. Durante 12 años la Iglesia universal escuchó la voz de un pontífice argentino que llevo conmigo en la memoria y el corazón, los lugares, las personas y la fe que aquí recibió», expresó.

Luego agregó: «Hoy recorro el camino inverso y vengo a la patria donde el papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con toda la Iglesia».

Un llamado a ejercer la autoridad con prudencia

León XIV destacó la capacidad de la sociedad argentina para recibir a quienes llegaron de otros lugares y sobreponerse a las dificultades.

En ese contexto, sostuvo que quienes ejercen responsabilidades públicas deben reconocer los límites del poder y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad.

«Quien ejerce la autoridad tiene el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad», afirmó.

«La economía debe estar al servicio de la persona»

Uno de los conceptos centrales del discurso estuvo vinculado con el rumbo económico y la dignidad humana.

«La economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía», remarcó el Pontífice.

También destacó los recursos humanos de Argentina y planteó la necesidad de prestar especial atención a los jóvenes. En ese sentido, formuló una reflexión sobre la emigración: «Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes tienen que abandonar sus tierras para realizar sus sueños».

La dignidad de las nuevas generaciones

En el tramo final de su intervención, León XIV llamó a reflexionar sobre el mundo que se dejará a las próximas generaciones y vinculó esa responsabilidad con el reconocimiento de la dignidad humana desde los primeros momentos de la vida.

El mensaje del Papa ante las autoridades nacionales y los representantes políticos estuvo atravesado por referencias al bien común, la responsabilidad pública, la economía y las oportunidades para los jóvenes.