26 de junio de 2026

Acorralado por la Justicia y sin el aval de Karina, renuncia Adorni: se desmorona el relato de la «anticorrupción»

De tuitero estrella a eyectado por la ventana de Olivos. El barco libertario hace agua por todos lados. En las próximas horas, Manuel Adorni oficializará su renuncia como jefe de Gabinete. El exvocero presidencial, que supo construir su carrera a fuerza de cinismo y chicanas diarias contra los trabajadores, debió dar el brazo a torcer acorralado por las pruebas de corrupción en la Justicia y, fundamentalmente, por haber perdido el único sostén que lo mantenía en pie: el aval de Karina «El Jefe» Milei.

El tuitero devenido en funcionario no esperará a que Comodoro Py le dicte el procesamiento. Su salida quedará sellada una vez que Javier Milei aterrice de su enésimo e insólito viaje a España. La suerte de Adorni estaba echada desde que el propio mandatario le soltó la mano públicamente, abriendo la puerta a su eyección si la investigación judicial avanzaba.

Las tarjetas corporativas y el cerco judicial de Comodoro Py

La caída de Adorni no es una «renovación de equipo», es un escándalo de corrupción explícita. La investigación del fiscal Gerardo Pollicita ya cuenta con un expediente de más de 200 hojas que desnuda el modus operandi: Adorni habría comprado artefactos tecnológicos por millones de pesos utilizando tarjetas de crédito corporativas de otros dos funcionarios de su área.

Los gastos detectados son completamente irreconciliables con sus ingresos declarados. El fiscal se preparaba para exigirle una justificación patrimonial una suerte de «indagatoria blue» antes del inevitable procesamiento por enriquecimiento ilícito.

A esto se le sumaba el frente parlamentario: la oposición ya tenía articuladas dos comisiones para interpelarlo y forzar su remoción en el Congreso. «Lo iban a ejecutar», admiten desde las propias filas oficialistas.

La interna feroz y el ajedrez de la sucesión

La salida de Adorni expone, una vez más, las brutales internas de un Gobierno que se jactaba de ser distinto a «la casta». El excolumnista pasó sus últimas semanas atrincherado en su despacho, sin agenda real y limitado a estampar firmas administrativas. Su mano derecha, Javier Lanari, ya había sido desplazado previamente.

Para la transición, la mesa chica de Olivos (los hermanos Milei y el asesor estrella Santiago Caputo) ya mueve las piezas en el tablero:

  • El nuevo vocero: Es el diputado Adrián Ravier, un perfil completamente opuesto al estilo confrontativo del contador, en un intento desesperado por reactivar una comunicación oficial que lleva tres meses paralizada.
  • La Jefatura de Gabinete: La danza de nombres para el reemplazo se reduce a dos figuras con fuerte inserción en el establishment y el PRO: Diego Santilli y Pablo Quirno. Ambos cuentan con el visto bueno del «triángulo de hierro» para intentar surfear la crisis de gobernabilidad y eludir la grieta interna libertaria.

Se termina la aventura del hombre que empezó Twitteando «Fin.» y termina eyectado del poder por la puerta de atrás, cercado por las denuncias de corrupción que el propio relato libertario prometió combatir. Fin del juego para el vocero del ajuste.

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Javier Martinez Intendente

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