Acorralado por la estrepitosa descomposición de su gabinete, el gobernador del Chaco ensayó una llamativa aparición en el interior profundo. Entre la crisis de seguridad por el caso Axel y el escándalo de salud pública, el Ejecutivo intenta escudarse de manera mística ante la falta de respuestas técnicas y de gestión.

El escenario político en la provincia del Chaco atraviesa sus horas más dramáticas. Desestabilizado por una realidad económica y social que ya no puede ocultar bajo la alfombra de la pauta oficial, y acorralado por la estrepitosa caída en cadena de sus ministros clave, el gobernador Leandro Zdero decidió ensayar un curioso repliegue. Lejos de los despachos oficiales de Resistencia donde queman las papas, el mandatario buscó refugio en el interior profundo: una imagen exclusiva en la localidad de Ingeniero Barbet lo muestra interviniendo directamente en un santuario religioso, exponiendo la desesperación de un esquema político que, ante la total incapacidad técnica para frenar la crisis, intenta escudarse de manera mística detrás de la fe de la comunidad y la Virgen.
Este repentino misticismo oficialista no es casual; coincide de lleno con el peor momento institucional y de seguridad de la provincia. La conmoción social por la desaparición de Axel González en Fontana mantiene en vilo a los chaqueños, en un contexto donde la propia cúpula policial quedó bajo la lupa y tuvo que ser apartada de la conducción de la causa por orden judicial. La falta de respuestas políticas concretas para dar tranquilidad a la ciudadanía es total, limitándose el Ejecutivo a emitir gestiones tardías e improvisadas mientras el malestar en las calles se vuelve insostenible.
El golpe final: un ministerio de salud sin controles
Para coronar el derrumbe de gestión, el área de salud pública terminó por detonar la poca estabilidad que le quedaba al gabinete. El ministro de Salud provincial camina por la cuerda floja y con pedido de interpelación en la Legislatura tras desatarse el escándalo de la «médica trucha». El hecho de que una docente de plástica haya ejercido ilegalmente la medicina en hospitales públicos firmando recetas y hasta actas de defunción desnudó la ausencia absoluta de auditorías y controles estatales en las planillas oficiales.
Ante un gobierno que parece desintegrarse en sus funciones más básicas (seguridad y salud), la foto del gobernador buscando amparo celestial en Barbet funciona como la perfecta metáfora de una gestión a la deriva. Sin ministros que sostengan el barco y con la realidad golpeando la puerta, al oficialismo chaqueño solo le queda rezar.