«Criminalizar no es la solución»: Sergio Dolce fundamentó su rechazo a la baja de imputabilidad

El diputado nacional advirtió que el Nuevo Régimen Penal Juvenil ignora las fallas estructurales del Estado. «Faltan centros de rehabilitación, no más celdas», sentenció tras votar en contra de la media sanción.

BUENOS AIRES. En un debate marcado por la polarización sobre la seguridad, la Cámara de Diputados dio media sanción al Nuevo Régimen Penal Juvenil. Sin embargo, la voz del diputado nacional Sergio Dolce se alzó en el recinto para marcar una postura firme contra la baja de la edad de punibilidad, centrando el foco en la deuda interna del Estado con las infancias y las adolescencias.

Para Dolce, el proyecto aprobado no ataca las causas que empujan a un joven al delito, sino que intenta ocultar la desigualdad bajo la alfombra del sistema penitenciario. «No podemos responder a la exclusión con más castigo, ni a la desigualdad con más encierro», subrayó el legislador, apelando a una mirada integral de la problemática.

Salud mental y adicciones: La gran deuda

Uno de los puntos más críticos señalados por el diputado fue la carencia de infraestructura para tratar los consumos problemáticos, una realidad que atraviesa la mayoría de las causas penales juveniles. Dolce fue contundente al exigir que el Estado priorice la sanidad sobre el punitivismo:

  • Centros de Rehabilitación: Denunció la falta de instituciones con profesionales idóneos para que los jóvenes puedan iniciar procesos de recuperación sostenibles.
  • Equipos Interdisciplinarios: Reclamó una presencia efectiva en los barrios que combine educación, deporte y trabajo como las únicas herramientas reales de prevención.

«Un Estado que incluya, no que persiga»

El diputado chaqueño insistió en que el debate no debe reducirse a una cuestión de años de cárcel, sino a una de oportunidades reales. Según su visión, el foco debe estar en los dispositivos de acompañamiento que permitan una reinserción efectiva, evitando que el sistema penal sea una «puerta giratoria» de exclusión.

«Las infancias necesitan un Estado que acompañe, no que criminalice. Seguiremos poniendo la justicia social por sobre el castigo», concluyó Dolce, reafirmando su compromiso con un modelo de seguridad basado en la prevención y la inclusión.

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