Rusia niega acusaciones de desinformación contra Javier Milei y advierte por el impacto en las relaciones bilaterales

La embajada rusa en Argentina negó la existencia de una supuesta red de espionaje y desinformación vinculada a campañas contra el gobierno argentino, y afirmó que no se presentaron pruebas que respalden esas acusaciones.


El Gobierno de Rusia rechazó categóricamente las acusaciones que surgieron a partir de una investigación periodística internacional que señalaba la existencia de una presunta red de influencia conocida como “La Compañía”, la cual habría operado durante 2024 con el objetivo de impulsar campañas de desinformación en Argentina, incluso contra el presidente Javier Milei.

A través de un comunicado difundido por la embajada rusa en Buenos Aires, se desmintió la existencia de dicha estructura y se cuestionó la veracidad de la investigación. Desde la representación diplomática señalaron que los informes publicados “no aportan hechos ni pruebas” que respalden las acusaciones y calificaron el contenido como “material antirruso”.

En el mismo mensaje, la embajada sostuvo que este tipo de publicaciones “enturbian las relaciones bilaterales” entre ambos países y lamentó que “las posturas ideológicas se impongan por sobre el sentido común”, en referencia al tratamiento mediático de la denuncia.

La investigación en cuestión se basó en una filtración de documentos atribuidos a inteligencia, difundidos por un consorcio de medios internacionales. Según ese material, existiría una estructura vinculada a redes de influencia asociadas a Rusia que habría utilizado mecanismos de “guerra híbrida”, combinando información verídica y falsa, con el objetivo de incidir en la opinión pública y en el escenario político argentino.

Entre los señalamientos también se mencionan posibles intentos de influir en debates legislativos, generar tensiones diplomáticas y respaldar a sectores opositores en procesos electorales. Sin embargo, los propios investigadores aclararon que no fue posible verificar completamente la ejecución de los pagos ni la identidad de los destinatarios finales de los fondos mencionados.

Por su parte, medios involucrados en la publicación negaron haber participado en maniobras irregulares o haber recibido financiamiento a cambio de difundir contenidos, argumentando que en algunos casos la información fue provista por terceros sin identificación clara.

En paralelo, el Gobierno ruso ya había rechazado previamente acusaciones similares en declaraciones anteriores, en las que negó la existencia de operaciones encubiertas desde su embajada y cuestionó lo que calificó como una “narrativa sin sustento”.

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