En un giro inesperado en el conflicto internacional, Donald Trump anunció un alto el fuego bilateral con Irán por un período de dos semanas, condicionado a la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz.
El acuerdo, que fue confirmado por autoridades iraníes, se alcanzó en medio de intensas negociaciones impulsadas por Pakistán y con una intervención decisiva de China, lo que permitió frenar una escalada que mantenía en vilo al mundo.

Según lo informado, Estados Unidos suspenderá los ataques militares, mientras que Irán detendrá sus “operaciones defensivas”, garantizando durante este período la libre circulación por el estrecho, clave para el comercio mundial de petróleo.
El anuncio llegó minutos antes del ultimátum fijado por Trump, generando alivio en los mercados internacionales y una baja inmediata en el precio del crudo, que venía en fuerte alza ante el temor de una guerra a gran escala.
Desde la Casa Blanca también se indicó que Israel se sumará a la tregua, con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo de paz duradero en la región.
Durante el conflicto, las amenazas de Trump de atacar infraestructuras estratégicas iraníes provocaron un amplio rechazo internacional, incluyendo pronunciamientos de líderes mundiales y del Papa León XIV.
En paralelo, miles de iraníes protagonizaron movilizaciones masivas y acciones simbólicas para proteger instalaciones clave, mientras el gobierno informó la incorporación de millones de voluntarios dispuestos a defender el país.
Con este entendimiento, el conflicto entra en una fase de relativa calma, aunque persisten tensiones y diferencias clave que deberán resolverse en las próximas semanas para evitar una nueva escalada.