El juicio por la causa Cuadernos sumó un giro significativo en las últimas audiencias, luego de que varios empresarios imputados denunciaran haber declarado bajo presión durante la etapa de instrucción, lo que pone en duda la validez de testimonios considerados centrales en el expediente.

Uno de los planteos más contundentes fue el del geólogo Guillermo Escolar, exdirectivo de una firma vinculada a la señalización vial, quien aseguró ante el tribunal que su declaración previa fue falsa y que la realizó para evitar quedar detenido. Según afirmó, actuó bajo coacción en el juzgado que entonces encabezaba el fallecido juez Claudio Bonadío.
Escolar sostuvo que no tenía conocimiento de una estructura de sobornos y calificó su testimonio original como un “invento”. En su exposición, explicó que tanto él como otros imputados optaron por declarar lo que creían que la Justicia esperaba escuchar ante el temor de ser enviados a prisión.
Durante su declaración, describió un clima de fuerte presión psicológica en Comodoro Py, donde según su relato la posibilidad de detención inmediata condicionaba las decisiones de los empresarios convocados a declarar. En ese marco, mencionó episodios como la exhibición de imputados esposados antes de las indagatorias, lo que interpretó como un mensaje intimidatorio.
Además, vinculó estos hechos con situaciones similares dentro de la causa, al señalar que algunos empresarios habrían sido detenidos tras negar los hechos y posteriormente liberados luego de modificar sus testimonios.
En ese contexto, Escolar indicó que, tras declarar en la etapa de instrucción, junto a otros involucrados dejó constancia ante escribano de que sus declaraciones no habían sido veraces, y que fueron realizadas bajo presión.
A partir de estas revelaciones, las defensas solicitaron que se investigue una posible coacción por parte del fiscal federal Carlos Stornelli, lo que podría abrir una nueva línea judicial dentro del caso.
El planteo no fue aislado. En la misma jornada, el empresario Mario Rovella también afirmó que su declaración anterior fue realizada bajo “coacción psicológica”. Según explicó, reconoció pagos que asegura nunca existieron, ante el temor de quedar detenido.
Rovella indicó además que dejó asentado ante escribano, antes de su declaración judicial, que modificaría su testimonio bajo presión. En su exposición, negó haber entregado dinero al financista Ernesto Clarens y sostuvo que su empresa no obtuvo beneficios indebidos en su vínculo con el Estado.
Días atrás, otro empresario, Daniel Pitón, había planteado una situación similar, al señalar que fue inducido a incluir en su testimonio referencias a pagos que no habrían existido.
La acumulación de estas declaraciones introduce un elemento de alta complejidad en el juicio oral. La causa Cuadernos, una de las investigaciones más relevantes sobre presunta corrupción en la obra pública, enfrenta ahora cuestionamientos sobre la forma en que se obtuvieron pruebas clave.
El tribunal deberá evaluar el impacto de estos nuevos testimonios en el desarrollo del proceso, en un contexto donde la credibilidad de las declaraciones iniciales queda bajo revisión. En paralelo, las defensas avanzan con planteos que podrían reconfigurar el rumbo del expediente.