Zdero apela a la vieja guardia radical y entrega el Banco a su mesa chica para blindar la gestión

En una jugada que combina pragmatismo y repliegue sobre el núcleo duro del radicalismo, Leandro Zdero ejecutará este viernes un enroque de gabinete que busca blindar el área política y garantizar el control de la caja más sensible de la provincia: el Nuevo Banco del Chaco (NBCH).

La novedad de mayor peso político es el desembarco de Carim Peche en el Ministerio de Gobierno. El histórico dirigente de Sáenz Peña, que había quedado fuera del reparto inicial de cargos tras su salida de la Legislatura, vuelve al centro de la escena para aportar el «volumen político» que el gabinete de Zdero, según admiten en los pasillos de Casa de Gobierno, venía perdiendo frente a la conflictividad social.

La caja y los heridos

El movimiento se activó tras la salida de Germán Dahlgren de la presidencia del Banco. En su lugar, Zdero ubicó a su hombre de máxima confianza, Livio Gutiérrez, quien deja la Secretaría de Coordinación de Gabinete. Cerca del gobernador explican que la mudanza de Gutiérrez no es un premio menor: el NBCH es el pulmón financiero de la provincia y Zdero necesita allí a alguien que no solo entienda los números, sino que responda ciegamente a su estrategia de contención productiva.

«Leandro se cerró sobre los propios. Prefiere gente con espalda que no le traiga problemas nuevos, sobre todo ahora que la calle se empieza a calentar», confió a TVLOCAL una fuente que camina los despachos del Salón Obligado.

El frente interno

La llegada de Peche al Ministerio de Gobierno no solo busca ordenar la relación con los intendentes un área donde el intendente de Colonia Aborigen, Mateo Vucko, ya marcó la cancha con denuncias sobre el colapso de los comedores sino también equilibrar las internas de la UCR. Con este nombramiento, Zdero satisface al ala histórica del partido que reclamaba mayor protagonismo ante el avance de perfiles más técnicos.

El esquema se completa con Carolina Meiriño, quien hereda la Secretaría de Coordinación, y Julio Ferro, que pasa a la Secretaría General de la Gobernación. En la oposición leen estos cambios como un síntoma de debilidad. «Es un círculo de nombres que rotan; no hay caras nuevas porque nadie quiere subirse a un barco que está ajustando hasta la ración de comida en las escuelas», lanzan desde el peronismo chaqueño.

Zdero apuesta a que la experiencia de Peche sirva de pararrayos ante las crecientes críticas por la crisis sanitaria y el «circo» administrativo como lo llaman en el interior de los nuevos subsidios eléctricos, mientras Gutiérrez cuida la billetera desde el edificio de la calle Güemes.

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