Vucko le marca la cancha a Zdero y expone las grietas del despliegue territorial en el interior

El intendente de Colonia Aborigen, Mateo Vucko, sacudió el tablero político del Chaco profundo con una serie de denuncias que impactaron de lleno en el Salón Obligado. En su descargo que circuló con fuerza en los despachos oficiales, el jefe comunal desnudó el colapso de la asistencia social y disparó contra la gestión de Leandro Zdero, justo cuando el gobernador busca blindar su gabinete con el desembarco de Carim Peche.

Vucko no anduvo con vueltas y apuntó al corazón del relato oficialista: la eficiencia administrativa. Calificó como un «circo vergonzoso» el programa «La Luz de Mi Chaco», denunciando que el Estado obliga a los vecinos a realizar colas inhumanas bajo el sol para inscribirse en un subsidio, cuando la empresa Secheep ya cuenta con los datos cruzados de los usuarios. «Saben dónde vivís y hasta cuánto cobrás», disparó el intendente, exponiendo una desconexión entre la burocracia de Resistencia y la realidad rural.

Comedores y persecución

El punto más crítico de la embestida de Vucko fue la situación de los comedores escolares. El intendente denunció raciones de miseria: “Cuatro dedos de cocido y una rodajita de pan”. Pero lo que más dolió en el oficialismo fue la acusación de persecución política.

Según Vucko, los directores escolares están bajo amenaza de las regionales educativas. «Tenés de jefe regional a la misma persona que con el gobierno anterior te defendía y decía ‘vamos a luchar’. Hoy están ahí para las amenazas», lanzó, en un dardo directo a los cuadros intermedios de la UCR que se integraron a la gestión tras el cambio de signo político en la provincia.

El factor Peche

En la Casa de Gobierno leen el desplante de Vucko como un síntoma de la falta de «espalda política» en el territorio, razón por la cual Zdero decidió el ascenso de Carim Peche al Ministerio de Gobierno. El histórico dirigente de Sáenz Peña llega con la misión de ser el pararrayos de estos conflictos y ordenar a los intendentes díscolos antes de que la conflictividad social escale.

La jugada de Zdero se completa con el movimiento de Livio Gutiérrez al Nuevo Banco del Chaco. Mientras Gutiérrez se encarga de cuidar «la caja» y el flujo financiero, Peche tendrá la tarea de contener a jefes comunales como Vucko, que ya empezaron a facturar el ajuste en áreas sensibles como salud y educación.

Para la oposición, el diagnóstico de Vucko es el «certificado de defunción» del relato de orden de la gestión radical. «No hay rumbo», dicen cerca del intendente de Colonia Aborigen, marcando una cancha que se presenta cada vez más barrosa para el gabinete de Zdero en el interior chaqueño.

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