El gobernador tuvo que sacar un decreto para corregir un «error de cálculo» de su propia gestión y girar fondos frescos a la empresa de agua. La sombra de la insolvencia y el control total de Hacienda sobre la caja de infraestructura.

Por la redacción de TVL.
Leandro Zdero empieza a sentir el rigor de administrar la pesada herencia de las empresas públicas de Chaco sin un plan de fondo más que el auxilio de último momento. A través del Decreto 172/2026 , el Ejecutivo provincial oficializó un nuevo «Aporte Reintegrable» de $2.200.000.000 para que SAMEEP pueda pagar los sueldos de enero.
Lo que en los despachos de la Casa de Gobierno intentaron vender como una gestión «ordenada», el Boletín Oficial lo revela como un desmanejo de papeles que roza el amateurismo.
El error que expuso el desorden
La nota de color o de preocupación la dio la necesidad de rectificar el Decreto 91/26. Según el nuevo texto, la gestión de Zdero se vio obligada a aclarar que los fondos enviados anteriormente, que supuestamente eran para enero, en realidad se usaron para tapar el agujero de diciembre de 2025.
Esta desprolijidad administrativa confirma lo que se comenta en los pasillos de Resistencia: la provincia vive al día, corrigiendo decretos sobre la marcha para que los números cierren ante la Contaduría General.
La caja bajo llave
Para evitar que el desmadre sea mayor, el ministro de Hacienda, José Alejandro Abraam , y su par de Infraestructura, Hugo Domínguez, le pusieron un «torniquete» a la empresa estatal:
- El dinero se deposita en una cuenta específica del Nuevo Banco del Chaco (CBU 3110030201000010063030).
- No habrá nuevos desembolsos si SAMEEP no presenta una rendición detallada de en qué gastó cada peso.
- La orden política es que el uso de los fondos sea exclusivo para salarios, dejando cualquier inversión en infraestructura en un segundo plano.
Zdero logra así estirar la paz social con los gremios, pero queda preso de un esquema de parches financieros. La pregunta que circula en el entorno del gobernador es cuánto tiempo más podrá sostener la operatividad de SAMEEP mediante «aportes reintegrables» que, en la práctica, son subsidios a fondo perdido para una empresa que no logra salir de la terapia intensiva.