El Gobierno reprogramó la mesa política y busca ordenar su estrategia legislativa mientras redefine su vocería

El Gobierno nacional decidió postergar la reunión de la mesa política que iba a realizarse este viernes en la Casa Rosada y la reprogramó para el lunes a las 14, en un contexto atravesado por la necesidad de reorganizar su agenda parlamentaria y definir el rumbo del informe de gestión que presentará el jefe de Gabinete ante el Congreso.

El encuentro estará encabezado por Karina Milei y tendrá como objetivo central afinar la estrategia legislativa de La Libertad Avanza, además de avanzar en las negociaciones para reunir apoyos en un Congreso donde el oficialismo aún no tiene garantizados los votos.

En ese marco, uno de los focos estará puesto en la presentación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuyo informe de gestión es considerado clave dentro del esquema político del Ejecutivo.

Silencio oficial y cambio en la estrategia comunicacional

Mientras Adorni mantiene un bajo perfil público y evita declaraciones, en la mesa chica del oficialismo crece la preocupación por la falta de vocería clara. En ese escenario, el Gobierno comenzó a diseñar una nueva estrategia: que los ministros asuman el rol de “voceros temáticos” según cada área.

La idea, impulsada por el entorno del presidente Javier Milei, apunta a que los funcionarios más relevantes vuelvan a tener presencia mediática y también acompañen el tratamiento de proyectos en el Congreso, tanto en Diputados como en el Senado.

Según este esquema, cada iniciativa tendrá referentes específicos. Por ejemplo, en el debate por la reforma del Código Penal tomarán protagonismo la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. En tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, será una de las voces principales cuando avance la discusión sobre la reforma electoral, que incluye la posibilidad de eliminar o suspender las PASO.

Un plan que se activará tras el informe en el Congreso

En el oficialismo aseguran que esta nueva dinámica comenzará recién después de la exposición de Adorni en el Congreso, a la que dentro del Gobierno califican como “la final”. Consideran que hasta ese momento será difícil modificar el foco mediático, por lo que el despliegue de ministros como voceros podría demorarse al menos una semana.

Mientras tanto, puertas adentro del gabinete se mantiene la cautela. “No podemos hablar. Me vas a preguntar de Adorni y no tengo por qué responder de eso”, reconoció un ministro en reserva, en una frase que se repite entre distintos funcionarios y refleja el hermetismo que domina la comunicación oficial.

En este contexto, la centralización de la palabra en la figura presidencial y el silencio del resto del gabinete generan tensiones internas y obligan al Gobierno a redefinir su estrategia para sostener su agenda política en un escenario legislativo complejo.

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