
Lo que empezó como un posteo triunfalista en redes sociales terminó en un borrón y cuenta nueva que roza el ridículo. El gobernador de Chaco, Leandro Zdero, intentó vender una «renovación histórica» en el Hospital «Sargento Cabral» de Colonia Elisa, pero la realidad y la memoria de los vecinos le propinó un cachetazo de verdad en cuestión de minutos.
La «gestión» de la foto: Camas de terapia donde no hay terapia
El anuncio, cargado de épica oficialista, celebraba la llegada de equipamiento de alta complejidad. Sin embargo, la puesta en escena se desmoronó cuando los habitantes de la localidad notaron un «pequeño» detalle: el hospital no cuenta con Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
¿Para qué sirve una cama de UTI sin médicos intensivistas, sin monitores multiparamétricos y sin la infraestructura crítica que requiere? Para la foto. Nada más.
Cunas para un hospital donde no nacen bebés
El nivel de improvisación alcanzó niveles insólitos con la entrega de cunas neonatales. En Colonia Elisa, los partos no se atienden por falta de servicio de maternidad y especialistas. Mandar cunas a un hospital donde no se puede parir no es gestión; es, como mínimo, una burla a las necesidades de las familias que deben viajar kilómetros para dar a luz.
El «reciclado» de la pandemia
Pero el dato más escandaloso lo aportó el intendente local, Pedro Maidana, quien denunció que el equipamiento ni siquiera es nuevo. Se trata de materiales que sobraron de los hospitales de campaña montados durante la pandemia de COVID-19.
«Reciclan lo que quedó y lo presentan como gestión», disparó Maidana, dejando al descubierto que la «inversión» no es más que una redistribución de depósitos presentada con celofán de estreno.
Gobernar por Instagram
Ante la catarata de críticas y la evidencia de que el «marketing» no coincidía con el hospital real, el equipo de comunicación de la provincia borró la publicación. Un reconocimiento tácito de que la «renovación histórica» era, en realidad, una cáscara vacía.


Mientras el Gobierno Provincial se enreda en sus propias piezas publicitarias, los trabajadores de salud de Colonia Elisa siguen sosteniendo el sistema a pulmón y los vecinos esperan, todavía, una solución que no necesite filtros de redes sociales para parecer real.