EL NEGOCIO DEL PODER. El actual presidente del Banco del Chaco y hombre fuerte de la gestión de Leandro Zdero pretende una suma de 260 millones de pesos por un tuit de hace una década. La deuda ya fue cancelada con fondos lícitos, pero el funcionario redobla la apuesta en una maniobra de asfixia financiera que roza la persecución política.

Por Redacción Fernando Ojeda.
La balanza de la justicia en Chaco parece haberse transformado en una ventanilla de cobro para los funcionarios de turno. Lo que legalmente se resolvió con el pago de casi 18 millones de pesos, ahora pretende ser transformado por Livio Gutiérrez abogado, ex Secretario de Gabinete y actual titular del Banco del Chaco en un botín que supera los 260 millones.
Cumplimiento efectivo vs. Operación mediática
Frente a las versiones que intentaron instalar una «derrota» judicial tras el pronunciamiento de la Corte Suprema, la realidad de los hechos es demoledora. Panzardi confirmó que el cumplimiento fue total y previo a cualquier resolución del máximo tribunal: «El día 19 de Abril hice el último pago y cancelé la demanda con intereses y costas».
La ex legisladora fue tajante respecto al origen lícito de los fondos para saldar la cuenta: «Lo pude terminar de pagar con mucho esfuerzo a mediados de abril, con fondos propios de mi actividad privada que constan en mi declaración jurada patrimonial y que fueron debidamente registrados».
De 18 a 260 millones: El peso del poder
La ingeniería contable para saltar de 18 a 260 millones es lo que Panzardi califica como un avance desmedido, ejecutado por quien hoy maneja los hilos de la principal entidad financiera de la provincia. «Casi 17 millones por un twit, en potencial, hace 10 años. Ahora el Dr. Gutiérrez presenta un nuevo pedido de valoración de tasa (TIM) reclamando con retroactividad… ¡una suma de más de 260 millones de pesos!», denunció.
Para la dirigente, la posición actual de Gutiérrez como presidente del Banco del Chaco le otorga un marco de presión adicional al reclamo: «Acepté la sentencia y pagué. No me negué ni fui deudora morosa. No es justo ni tampoco cuento con los 260 millones que ahora piden con retroactividad».
Diez años de ensañamiento y transparencia
El origen de la demanda un tuit de 2006 en medio de una disputa política expone una persecución que lleva una década. Panzardi recordó que, pese a las presiones y los embargos, siempre estuvo a derecho sin privilegios: «Nunca, en estos 10 años, enajené un solo bien, ni vendí, ni me valí del posterior mandato de Capitanich como gobernador para que se justifique que embarguen mis bienes y me perjudiquen aún más».
Finalmente, lanzó una advertencia sobre el intento de confundir a la sociedad chaqueña: «Que nadie quiera con esta resolución de la Corte confundir a la opinión pública y convalidar un hecho que de producirse, sería casi extorsivo. No se puede poner al derecho al servicio del aprovechamiento indebido».
La pregunta hoy es política: ¿Cómo explica el presidente del Banco del Chaco un reclamo de 260 millones por una opinión de hace 10 años que ya fue resarcida económicamente? La línea entre el ejercicio del derecho y el abuso del poder parece haberse borrado definitivamente en el Chaco de Zdero.