28 de abril de 2026

Zdero rompió el silencio por la falsa médica: autocrítica light y blindaje total para su Ministro de Salud

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Luego de casi cinco dias de mutismo absoluto, el gobernador Leandro Zdero salió a despegarse del caso de la «falsa médica» que operaba impunemente en el interior provincial. Con un discurso cargado de cinismo, intentó responsabilizar a los directores de los hospitales mientras el ajuste en salud pública deja a los chaqueños a la deriva.

Por la Redacción de TV LOCAL

El blindaje mediático no duró para siempre. Tras más de cinco días de un «letargo social» que indigna, el gobernador de Chaco, Leandro Zdero, finalmente rompió el silencio sobre el escándalo de Lidia Mabel Ojeda. La mujer, detenida en Buenos Aires, atendió guardias médicas en el interior chaqueño utilizando una matrícula robada. Pero lejos de asumir la responsabilidad política por la falta de controles, el mandatario radical ensayó una peligrosa maniobra de distracción.

La «teoría de la culpa ajena»

Fiel al manual de la derecha, Zdero intentó cortar el hilo por lo más delgado. El gobernador apuntó contra la «descentralización» y las contrataciones directas que se hacen desde los hospitales del interior. Lo que no dice Zdero es que el Ministerio de Salud es el encargado de auditar y fiscalizar cada legajo.

¿Cómo es posible que una persona sin título ni formación haya cobrado sueldos del Estado sin que el sistema de Salud Pública detectara la estafa? La respuesta es clara: cuando el Estado se retira y el ajuste llega a las áreas críticas, los controles se vuelven opcionales.

Salud en terapia intensiva

«Esto no puede pasar», lanzó el gobernador como si fuera un comentarista de la realidad y no el máximo responsable de la provincia. Mientras Zdero pide «agilizar controles» ahora que el hecho ya es noticia nacional, los trabajadores de la salud denuncian diariamente la falta de insumos y el abandono de las infraestructuras en el Chaco profundo.

El cinismo como política de Estado

Zdero habló de «llegar hasta las últimas consecuencias en la Justicia», un eslogan que suena hueco cuando la estafa ocurrió bajo su propia gestión. Lo que la sociedad chaqueña se pregunta es:

  • ¿Quién le dio el visto bueno a Ojeda para ingresar a un hospital público?
  • ¿Por qué tardaron 5 días en dar la cara ante un riesgo sanitario de esta magnitud?
  • ¿Es negligencia o es la consecuencia directa de una gestión que ve a la salud como un gasto y no como un derecho?

La «falsa médica» es apenas el síntoma de una enfermedad más grave: un gobierno que desprecia lo público y que, ante el primer escándalo, busca culpables en la periferia para salvar el despacho oficial.

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Javier Martinez Intendente

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