El cierre del local de Musimundo en la provincia del Chaco provocó más de 100 despidos, en una decisión que generó preocupación por su impacto en el empleo y el comercio local.

La sucursal, operada por la firma Carsa, confirmó el fin de sus operaciones, en el marco de un proceso de reestructuración empresarial que atraviesa el sector.
Trabajadores despedidos y reestructuración
Los empleados fueron notificados de la decisión este miércoles a través de un mensaje de la administración central. Según trascendió, serán indemnizados conforme a la ley, aunque la medida generó incertidumbre entre los trabajadores afectados.
En paralelo, se conoció que la operación de la marca pasaría a manos de On City, una firma en expansión que surgió en 2024 tras la división de la red Megatone.
Un sector en crisis
El cierre no es un hecho aislado. En las últimas semanas, otros comercios del rubro también bajaron sus persianas en distintos puntos del país.
Uno de los casos recientes fue el de Tevelin, que cerró una histórica sucursal en Yerba Buena tras más de dos décadas de actividad.
A esto se suma el proceso de quiebra de Garbarino, que no logró reestructurar su deuda ni encontrar un comprador, lo que derivó en el cierre de sus últimos locales.
Caída del consumo y presión económica
Distintos actores del sector señalan que el contexto actual está marcado por la caída del consumo, el aumento de costos y la presión impositiva, factores que afectan directamente la sostenibilidad de los comercios.
En ese escenario, el cierre de Musimundo en Chaco se suma a una tendencia preocupante que impacta tanto en el empleo como en la actividad económica regional.