El Gobierno de Javier Milei implementó un nuevo y estricto protocolo de seguridad en Casa Rosada que modifica de manera profunda el acceso y la circulación de la prensa acreditada, tras una semana de tensión institucional y la suspensión temporal del ingreso de periodistas por una denuncia de espionaje ilegal.

Un regreso con fuertes restricciones
Luego de 10 días de expulsión de los periodistas acreditados, el Ejecutivo decidió restablecer el ingreso a la sede de Gobierno, aunque bajo un esquema de control mucho más rígido.
Según la versión oficial, la medida anterior respondió a la necesidad de “recabar pruebas” ante un presunto accionar delictivo de algunos acreditados, con revisión de cámaras de seguridad incluida y una reestructuración integral del sistema de custodia presidencial.
Sin embargo, ante la posibilidad de un fallo judicial adverso por amparos presentados por distintos medios, el Gobierno avanzó con la reapertura del acceso, pero bajo nuevas condiciones de seguridad reforzadas.
Cacheos, credenciales y controles reforzados
A partir de ahora, los periodistas deben ingresar por una puerta lateral lindera al Ministerio de Economía, luego de ser verificados en listados impresos de acreditación.
El sistema de acceso también fue modificado: ya no se utiliza huella digital, sino una credencial especial obligatoria. Además, los trabajadores de prensa son sometidos a un control más exhaustivo que incluye:
- Escáner de mochilas y objetos personales
- Cacheo físico con sensores de detección
- Supervisión directa de personal de Casa Militar
Los agentes conducen a los periodistas directamente a la sala de prensa y controlan que no circulen por otras áreas del edificio.
Circulación limitada y control total del espacio
Con el nuevo esquema, la prensa queda restringida a espacios específicos: la sala de prensa, baños, cafetería, buffet y un patio trasero. El acceso a otros sectores, especialmente aquellos donde circulan funcionarios, queda completamente vedado.
El objetivo, según fuentes oficiales, es reducir al mínimo el contacto entre periodistas y miembros del Ejecutivo.
Además, se estableció un sistema de vigilancia permanente que impide la libre circulación por pasillos y espacios históricos como el Patio de las Palmeras, que ahora está bajo control exclusivo de la custodia presidencial.
Ventanas esmeriladas y visión bloqueada
Uno de los cambios más llamativos es la colocación de vidrios esmerilados en ventanas que daban hacia el Patio de las Palmeras, lo que impide la visibilidad hacia ese sector.
De esta forma, se busca evitar que la prensa pueda observar movimientos internos del edificio. La administración de estos accesos y llaves quedó bajo control de Casa Militar.