Las consultoras privadas anticipan una desaceleración de la inflación en abril, aunque advierten que el índice seguirá en niveles que continúan afectando el poder adquisitivo. Según las estimaciones preliminares, el aumento de precios rondaría el 2,5%, marcando una baja respecto al 3,4% registrado en marzo.

El dato es leído por el Gobierno como una señal positiva y el inicio de una tendencia descendente más sostenida. En los despachos oficiales sostienen que, superado el impacto de factores externos como la suba internacional del petróleo vinculada a conflictos en Medio Oriente, se abre un escenario de bajas mensuales progresivas en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Sin embargo, en la calle el panorama es distinto: los consumidores siguen sintiendo el deterioro del ingreso, en un contexto donde los aumentos en tarifas, transporte y servicios continúan presionando sobre el bolsillo.
Expectativas oficiales y proyecciones privadas
De acuerdo al último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, la inflación de abril se ubicaría en torno al 2,6%, en línea con lo proyectado por consultoras. Además, el informe anticipa que el índice podría seguir bajando en los próximos meses hasta acercarse al 1,8% entre agosto y septiembre.
El Gobierno apuesta a consolidar esta tendencia y lograr que la inflación “empiece con 1” hacia el último trimestre del año, un objetivo clave en su estrategia económica.
Qué impulsó la suba anterior
El salto inflacionario de marzo estuvo motorizado principalmente por aumentos en:
- Educación
- Transporte
- Vivienda, agua, electricidad y gas
Estos rubros explican gran parte de la presión sobre los precios, que ahora mostraría una moderación, aunque sin alivio inmediato para el consumo.
Un dato clave en agenda
El dato oficial del IPC de abril será difundido por el INDEC el próximo 14 de mayo, y será determinante para confirmar si la desaceleración se consolida o si se trata de una pausa temporal.
Mientras tanto, la tensión entre los números macroeconómicos y la percepción social sigue marcando el pulso económico del país: la inflación baja, pero el impacto en el día a día aún no da tregua.