Estudiantes, docentes, investigadores y familias volvieron a movilizarse en defensa de la universidad pública. Denunciaron pérdida salarial, recortes presupuestarios y desfinanciamiento del sistema científico.
La crisis presupuestaria que atraviesan las universidades nacionales volvió a sacar este martes a cientos de miles de personas a las calles en todo el país. En Resistencia y Corrientes, la nueva Marcha Federal Universitaria mostró otra vez una fuerte capacidad de convocatoria y consolidó un escenario de creciente confrontación entre el sistema universitario y el Gobierno de Javier Milei.

Las concentraciones comenzaron desde las 17 en dos puntos emblemáticos de la región: el Campus de la UNNE en la capital chaqueña y el Museo de Ciencias Naturales en Corrientes. Desde allí partieron columnas integradas por estudiantes, docentes, trabajadores no docentes, investigadores, autoridades académicas, organizaciones sociales y ciudadanos que decidieron acompañar el reclamo en defensa de la educación pública.
La movilización tuvo un fuerte componente político y social. Banderas argentinas, pancartas contra el ajuste, críticas al recorte en ciencia y tecnología y reclamos salariales marcaron una jornada que volvió a poner en el centro del debate el financiamiento universitario.
“Estamos con muchas ganas de decirle a Milei: cumplí la ley”, expresó la secretaria general de Adiunne, Marina Stein, durante la concentración en Resistencia.
La consigna apuntó directamente al incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso en 2025 y convertida en el eje central del conflicto entre las universidades y la Casa Rosada.
Salarios por debajo de la pobreza y renuncias docentes
Durante la marcha, referentes universitarios advirtieron sobre el deterioro salarial y el impacto del ajuste en el funcionamiento académico y científico.
Stein aseguró que docentes y trabajadores universitarios perdieron “10 salarios” en términos reales desde el inicio del actual esquema económico y afirmó que la situación ya genera consecuencias estructurales en las universidades públicas.
“Dos docentes por día han renunciado a su cargo en distintas universidades”, sostuvo.
Además, remarcó que en la UNNE más del 65% de los docentes perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza.
Las columnas también estuvieron integradas por estudiantes y docentes de la UTN Regional Resistencia y de la Universidad Nacional del Chaco Austral, que confluyeron frente al Mástil Mayor de Resistencia para el acto central y la lectura del documento unificado.
“El financiamiento es crítico”
El documento leído simultáneamente en distintos puntos del país advirtió sobre una situación presupuestaria “crítica” y responsabilizó al Gobierno nacional por no cumplir la ley aprobada por el Congreso.
Según el manifiesto, las transferencias destinadas a universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, generando según expresaron un escenario inédito de desfinanciamiento institucional.
El texto también detalló el deterioro salarial de docentes y no docentes. De acuerdo a los datos difundidos durante la movilización, entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 la inflación acumuló un 293,30%, mientras que los salarios aumentaron un 147,30%, lo que habría provocado una pérdida del poder adquisitivo del 37,13%.
“La universidad pública argentina somos todas y todos”, señalaron durante la lectura del documento, donde se reivindicó el carácter gratuito, federal y democrático del sistema universitario.
Una disputa que escala
La movilización se produjo apenas horas después de que el Gobierno nacional ratificara que no modificará su política de déficit cero ni el esquema de control presupuestario sobre las universidades.
Desde el Ejecutivo sostienen que la ley votada por el Congreso carece de financiamiento específico y cuestionan el mecanismo de actualización automática de partidas.
Mientras tanto, la comunidad universitaria profundiza las protestas y empieza a consolidar un frente amplio integrado por sindicatos, centros de estudiantes, investigadores y sectores sociales que rechazan el ajuste sobre educación y ciencia.
La masiva convocatoria de este martes dejó en evidencia que el conflicto universitario sigue lejos de resolverse y que la disputa entre el Gobierno y las universidades públicas ya se transformó en uno de los principales focos de tensión política y social del país.