Tres trabajadores de una escuela rural sufrieron una descarga eléctrica de alta tensión mientras realizaban tareas de mantenimiento. Según denunció Glenda Saucedo, hija de uno de los afectados, cobraban una beca de $250.000 y no contaban con obra social. Su padre sufrió la amputación de un dedo del pie tras una infección.

Un grave accidente laboral ocurrido el 28 de septiembre en Colonias Unidas puso en evidencia la situación laboral y sanitaria de tres trabajadores que sufrieron una descarga eléctrica mientras realizaban tareas de mantenimiento en una escuela rural.
El caso fue expuesto por Glenda Saucedo. La mujer relató las dificultades que atravesó su familia para conseguir atención médica y cuestionó la falta de cobertura para su padre y sus dos compañeros.
Los trabajadores fueron identificados como Miguel Ángel Saucedo, de 56 años, Cipriano Benítez y José Villalba. Según el testimonio, los tres se desempeñaban desde hacía casi diez años como porteros y personal de mantenimiento en la Escuela Superior de Jóvenes y Adultos N.º 16 “Benjamín Colonias Unidas”, ubicada sobre la Ruta Nacional 16.
Pese a la antigüedad en sus funciones, percibían una beca laboral de $250.000 otorgada por el Ministerio de Educación, de acuerdo con lo denunciado por la familia.
Una descarga eléctrica mientras trabajaban
El accidente ocurrió cerca de las 9.30 del 28 de septiembre, cuando los tres hombres manipulaban un mástil y recibieron una descarga eléctrica de alta tensión.
Glenda contó que, al llegar al establecimiento, encontró a su padre y a sus compañeros tendidos en el suelo e inconscientes.
Ante la falta de una ambulancia disponible en el puesto sanitario local, aseguró que tuvo que trasladarlos en un vehículo particular para que recibieran atención médica.
“Ellos son becados, no tienen obra social”, advirtió la mujer durante la entrevista con Alerta Urbana.
Una infección terminó con la amputación de un dedo
Según el relato de Glenda, los tres trabajadores fueron atendidos en el hospital de General San Martín y recibieron el alta horas después del accidente.
Sin embargo, días más tarde, el estado de salud de su padre se complicó por una infección. Por ese motivo, decidió trasladarlo al hospital de Resistencia, donde los médicos debieron amputarle un dedo del pie izquierdo, según relató.
La situación generó preocupación por la evolución de las lesiones y por las condiciones de asistencia médica con las que contaban los trabajadores después de sufrir un accidente de esta gravedad.
Casi diez años de trabajo bajo una beca laboral
El caso también abrió interrogantes sobre las condiciones en las que los tres hombres desarrollaban sus tareas en la institución educativa.
De acuerdo con la denuncia, cumplían funciones de portería y mantenimiento desde hacía casi una década, pero percibían una beca laboral y no contaban con obra social.
La situación plantea cuestionamientos sobre la cobertura médica, la protección ante accidentes laborales y las responsabilidades de los organismos correspondientes frente a trabajadores que desempeñan tareas de manera sostenida en establecimientos públicos.
Hasta el momento, en la información difundida no se consignaron respuestas oficiales del Ministerio de Educación sobre la situación contractual de los afectados ni sobre la asistencia brindada tras el accidente.
El testimonio difundido por Alerta Urbana vuelve a poner en el centro del debate la precariedad laboral y la necesidad de esclarecer qué cobertura y protección tenían los trabajadores al momento de realizar sus tareas.