Con la confirmación de que Jorge Capitanich no será de la partida en 2027 y el tablero electoral modificado de plano tras la suspensión de las PASO, el peronismo de Chaco puso en marcha una compleja reconfiguración interna para definir cómo enfrentar al modelo de ajuste y vaciamiento que encabeza Leandro Zdero. En esa pulseada por la conducción del movimiento nacional y popular, asoma una disputa de estilos y perfiles bien marcados entre el intendente de Machagai, «Juanchi» García, y la figura con peso propio de Javier Martínez.

Desde los sectores que acompañan a García intentan instalarlo como el nombre del recambio generacional, apostando a recorridas territoriales que buscan calzar el traje de la sucesión con el aval simbólico del liderazgo histórico. Sin embargo, en las terminales políticas del justicialismo las lecturas son plurales y los reparos no tardan en aparecer: mientras algunos cuestionan la falta de voltaje político y la moderación excesiva de la opción machagaiense con críticas internas que van desde la tibieza hasta la escasez de reflejos confrontativos, emerge con fuerza la alternativa de Javier Martínez.
Para los sectores que impulsan a Martínez, la coyuntura político-social demanda una personalidad combativa, un carácter firme y un ímpetu inquebrantable capaz de plantar bandera frente al oficialismo provincial y nacional sin medias tintas. Lejos de las transiciones lavadas, este sector defiende la necesidad de un liderazgo con peso específico y temperamento demostrado para encabeza la resistencia opositora.
Mientras la discusión por la gobernación empieza a depurarse entre estos dos ejes, el armado territorial restante se mueve para asegurar espacios estratégicos: Magda Ayala fortifica su trinchera política en la intendencia y custodia de Barranqueras; los dirigentes de trayectoria legislativa como Penci Morante, Pepe Honcheruk y Juan Carlos Ayala orientan sus fichas hacia la pelea por bancas en la Legislatura provincial; y referentes como Santiago consolidan su caudal político con la mira puesta en disputar con fuerza la intendencia de Sáenz Peña.
Sin el paraguas protector de Capitanich y con reglas de juego que achican los margenes de especulación, el peronismo chaqueño transita horas definitorias. La encarnizada discusión pasa por determinar si el espacio se inclina por un perfil de aparato tradicional o si opta por la impronta combativa, el carácter y la convicción política que sintetiza Javier Martínez para recuperar la provincia de las manos del radicalismo.