En una maniobra que busca contener el descontento social y disfrazar la licuación de los salarios, la gestión de Leandro Zdero anunció el adelantamiento del pago del «Refuerzo» para este sábado 18 de julio. La medida, confirmada por el ministro de Hacienda, Alejandro Abraam, pretende presentar como un beneficio lo que en realidad es un reconocimiento de la precariedad laboral que atraviesan los trabajadores de la provincia.

El anuncio llega envuelto en una narrativa de «eficiencia» y «acompañamiento», pero omite lo central: se trata de sumas no remunerativas. Estos bonos «en negro» no aportan a la caja jubilatoria ni se computan para el cálculo de aguinaldos o vacaciones, una política que el gobierno provincial sostiene para evitar realizar aumentos salariales reales que impacten en el básico de los trabajadores.
Aunque desde el Ejecutivo intentan mostrarse ejecutivos adelantando el pago originalmente previsto para el lunes, la realidad es que el monto resulta insignificante frente al proceso inflacionario que golpea el bolsillo de los chaqueños. Mientras el gobernador Zdero busca capitalizar políticamente la inmediatez del depósito, los trabajadores activos y pasivos siguen padeciendo un sistema que prefiere las gratificaciones precarias por encima de la recomposición salarial que exige la realidad económica.
La maniobra, lejos de ser una solución de fondo, confirma la persistencia de una estructura de pagos que profundiza la desprotección laboral en la provincia, manteniendo a los empleados del Estado bajo la lógica de beneficios discrecionales que no resuelven la pérdida de poder adquisitivo. La necesidad de contar con el dinero antes del lunes expone, a su vez, la asfixia financiera que obliga a miles de familias a esperar el día a día para cubrir necesidades básicas.