CHACO — El libreto de la vieja política entraría en su capítulo más escandaloso. La orden directa de ejecutar un operativo sin filtros se habría puesto en marcha: mandarían a vaciar una multitud de escuelas secundarias en toda la región para garantizar el acarreo masivo de alumnos hacia un acto político en el Club Unión de Colonia Elisa, donde se especularía con la presencia del propio gobernador Leandro Zdero.

La bajada de línea, que habría sido operada a través de la cúpula de la Regional Educativa, no dejaría margen para la resistencia de las instituciones. Mientras los docentes continúan atados a sus puestos de trabajo sufriendo la crisis salarial, los directivos habrían sido presionados contrarreloj para desarticular el normal funcionamiento de las aulas y subir a los jóvenes a los colectivos pagados con los impuestos de todos los chaqueños.
La chequera oficial y el «plan platita» en marcha
El verdadero trasfondo de esta movilización de estudiantes menores de edad respondería a la desesperación de la gestión provincial por mostrar volumen político a cualquier costo. Acorralado por el malestar social, el Ejecutivo aterrizaría en el territorio agitando la chequera y desplegando la receta más criticada del clientelismo: un esquema calcado a un «plan platita», utilizando recursos públicos y promesas económicas para armar una postal de aplausos a costillas de la educación pública.
Acarrear a los chicos fuera de los establecimientos hasta pasado el mediodía, sin las garantías de control necesarias y desatendiendo por completo la prioridad pedagógica, confirmaría que para el gobierno valdría todo con tal de hacer campaña. Las aulas quedarían desiertas, los estudiantes serían usados como tropa partidaria y la provincia priorizaría el mitin electoral por sobre las verdaderas urgencias de la educación.