El presidente Javier Milei volvió a encender la polémica internacional al adelantar una cargada y provocadora agenda de viajes para las próximas semanas. Fiel a su estilo de diplomacia ideológica, el mandatario confirmó que visitará Brasil, Perú, Colombia y Ecuador en un raid de dos semanas. La jugada más fuerte del libertario será el próximo 25 de julio en territorio brasileño: no solo asistirá en San Pablo al lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, sino que redobló la apuesta y desafió directamente al gobierno de Lula da Silva al anunciar que viajará a Brasilia exclusivamente para abrazarse con su aliado clave, el exmandatario Jair Bolsonaro.

Tras un breve regreso al país el 26 de julio para la tradicional inauguración en La Rural, el jefe de Estado retomará su itinerario regional con un marcado sesgo de alineamiento derechista. El 28 de julio estará en Perú para la asunción de Keiko Fujimori, y el 7 de agosto desembarcará en Colombia para el traspaso de mando en favor del polémico abogado Abelardo de la Espriella. La gira culminará en Ecuador, donde mantendrá un encuentro bilateral con Daniel Noboa para rubricar convenios comerciales pendientes.
El relato de los «brotes verdes» y el castigo a los gobernadores opositores
En una extensa entrevista radial, Milei intentó justificar el millonario costo de sus periplos internacionales asegurando que sus viajes «funcionan bastante bien» para atraer capitales. Envalentonado, el presidente lanzó cifras astronómicas al asegurar que el polémico Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ya reportó supuestos ingresos por USD 150.000 millones, a los que sumó una promesa de USD 2.200 millones en energía nuclear bajo el paraguas de un nuevo «SuperRIGI».
«Ir a mostrar el caso argentino en el mundo está dando resultados en términos de conseguir inversiones», chicaneó el mandatario.
Fiel a la lógica de la grieta y el ahogo financiero a las provincias, Milei aprovechó para pasarles factura a los distritos gobernados por el peronismo y las fuerzas provinciales opositoras. Al ponderar la situación de Neuquén bajo el mando de Rolando Figueroa, el libertario disparó directamente contra Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Ricardo Quintela: aseguró que Buenos Aires, Formosa y La Rioja quedaron completamente excluidas del mapa de inversiones «por cuestiones ideológicas», acusando a sus gobernadores de «condenar a sus poblaciones» por no arrodillarse ante el programa económico de la Casa Rosada.