El jefe de Gabinete confirmó que concurrirá al Senado el 25 de noviembre para presentar su informe de gestión, en medio de los cuestionamientos por la salida de Flavio Bolsonaro de Brasil. Mientras tanto, Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Martín Menem exhibieron posiciones diferentes a la línea más confrontativa del Presidente frente a Lula da Silva.

El Gobierno de Javier Milei enfrenta nuevas tensiones políticas y diplomáticas tras la polémica por la salida de Flavio Bolsonaro de Brasil. En ese escenario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, salió a defender el procedimiento migratorio y confirmó que se presentará ante el Senado el próximo 25 de noviembre para brindar su informe de gestión.
La convocatoria se produce luego de que sectores de la oposición reclamaran explicaciones sobre las circunstancias en las que se concretó el traslado de Bolsonaro y el eventual conocimiento de las autoridades argentinas sobre sus restricciones judiciales en Brasil.
Santilli se anticipó al tratamiento parlamentario de su citación y comunicó formalmente que asistiría durante la última semana de noviembre. La fecha acordada fue el 25, luego de una conversación con la titular del Senado, Patricia Bullrich.
El funcionario no había presentado hasta ahora un informe de gestión ante esa cámara desde que reemplazó a Guillermo Francos en la Jefatura de Gabinete. La oposición espera aprovechar la exposición para exigir respuestas sobre el episodio y la relación bilateral con Brasil.
Santilli defendió el procedimiento migratorio
Durante una actividad en Rosario vinculada con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en la que participó junto a Karina Milei, Santilli se refirió públicamente al caso.
“Ingresó al país con la documentación correspondiente, en regla, y terminó saliendo en las mismas condiciones”, sostuvo. También afirmó que Bolsonaro había ingresado por Migraciones y que no registraba impedimentos de Interpol.
Sin embargo, legisladores opositores impulsaron pedidos de informes para determinar si las autoridades migratorias argentinas conocían las restricciones judiciales que pesaban sobre el dirigente brasileño y si se utilizaron recursos públicos durante el operativo.
También buscan establecer si Santiago Caputo tuvo algún tipo de participación y cuál es su vínculo con el empresario Sergio Mastropietro, propietario de la compañía de aviación privada señalada por el traslado.
La oposición pretende, además, que el Gobierno precise si tiene previsto recomponer el vínculo diplomático con Brasil o si mantendrá el enfrentamiento político con la administración de Lula.
Lula respondió a Macri y envió un mensaje a Milei
Mientras Santilli intenta contener el conflicto, Milei enfrenta diferencias dentro de su propio espacio y entre dirigentes cercanos al oficialismo por su postura frente al resultado electoral brasileño.
El expresidente Mauricio Macri felicitó a Lula da Silva por su victoria y se diferenció así de la posición de la Casa Rosada. El mandatario brasileño respondió al mensaje y destacó la importancia de mantener una relación regional basada en el diálogo.
“Comparto plenamente el deseo de una región que trabaje unida por el desarrollo y la prosperidad de nuestros pueblos”, expresó Lula. Luego agregó que recordaba “con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana”.
La respuesta fue interpretada como una referencia indirecta a la postura de Milei, quien evitó expresar un reconocimiento político en los términos habituales de una felicitación entre mandatarios.
Bullrich y Menem marcaron diferencias
Otra señal de distanciamiento llegó desde el propio oficialismo. Patricia Bullrich publicó un mensaje en el que, pese a reconocer sus diferencias políticas con el nuevo gobierno brasileño, sostuvo que la voluntad popular expresada en las urnas debe respetarse.
La posición de Martín Menem también generó atención. El presidente de la Cámara de Diputados compartió una publicación del economista liberal Alberto Benegas Lynch (hijo), quien diferenció el triunfo electoral del oficialismo brasileño de los cuestionamientos contra el candidato derrotado.
Benegas Lynch sostuvo que se trataba de dos cuestiones distintas: por un lado, el resultado electoral y, por otro, lo que consideró inaceptable respecto del trato hacia el candidato perdedor, cuyo espacio político conservaría una representación importante en el Congreso.
Con ese gesto, Menem se apartó de la postura más confrontativa que sostienen sectores del oficialismo frente al resultado brasileño.
La controversia expone diferencias dentro del espacio libertario sobre cómo abordar la relación con Brasil, uno de los principales socios comerciales de la Argentina. En ese contexto, la presentación de Santilli ante el Senado será una instancia clave para que el Gobierno responda los cuestionamientos por el caso Bolsonaro y explique el rumbo de su política exterior.