Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra un escenario marcado por el deterioro del poder adquisitivo y la incertidumbre. El 59,8% de los consultados reclama modificar el actual modelo económico, mientras que el 53,2% asegura haber agotado su paciencia a la espera de resultados.

La situación económica de los hogares aparece como uno de los principales factores que condicionan el humor social y las perspectivas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Según el Monitor de Opinión Pública de agosto de 2026 de Zentrix Consultora, el 59,8% de los argentinos consultados quiere que cambie el actual modelo económico, frente al 38,7% que prefiere su continuidad.
El estudio relevó 1.466 casos en las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre el 25 y el 31 de agosto, y analizó percepciones sobre la economía, situación personal, evaluación de dirigentes y expectativas políticas.
El informe muestra, sin embargo, un escenario más complejo que una división entre continuidad y cambio. Mientras el 38,7% respalda la continuidad del modelo, el 53,2% afirma que ya agotó su paciencia esperando resultados económicos y solo el 22,9% considera que esas mejoras ya comenzaron a verse.
La posición social marca diferencias
La segmentación socioeconómica presenta una de las mayores diferencias del relevamiento. Entre quienes se identifican con los sectores altos, el 60,7% quiere que continúe el actual modelo, mientras que el 36,8% reclama un cambio.
La tendencia se invierte entre los sectores bajos: 72,6% quiere modificar el modelo y 25,3% pretende mantenerlo. En la clase media, en cambio, aparece prácticamente un empate, con 50,1% a favor de un cambio y 49,5% por la continuidad.
La edad presenta diferencias menores. El pedido de cambio alcanza al 59,9% entre quienes tienen entre 18 y 39 años, al 61,1% en el grupo de 40 a 59 y al 58,7% entre los mayores de 60.
Incertidumbre y angustia frente a los próximos meses
La encuesta también consultó cuánto tiempo están dispuestos a esperar los ciudadanos para observar resultados económicos. El 53,2% respondió que ya se le terminó la paciencia.
Un 22,9% considera que los resultados ya están apareciendo, mientras que el 8,1% está dispuesto a esperar hasta fin de 2026. Otro 4,8% extendería el plazo hasta mediados de 2027 y el 11% hasta las próximas elecciones presidenciales.
Al definir en una palabra qué sentimiento generan los próximos 12 meses, “incertidumbre” y “angustia” aparecen entre las respuestas predominantes, acompañadas por expresiones como miedo, tristeza, preocupación y desesperación. La esperanza también figura entre las respuestas, aunque con menor presencia dentro del conjunto.
Ocho de cada diez consideran que el salario pierde frente a la inflación
El deterioro del poder adquisitivo aparece con fuerza en otro de los resultados. El 81,2% de los encuestados considera que su salario no le gana a la inflación, mientras que el 14,3% sostiene que sus ingresos evolucionan por encima de los precios.
A su vez, el 65,8% considera que el índice de inflación difundido por el INDEC no refleja adecuadamente la evolución de los precios que percibe en su vida cotidiana. En contraste, el 31,6% entiende que el indicador oficial representa correctamente esa realidad.
La percepción también varía según la identificación política. Entre quienes votaron al oficialismo en las elecciones legislativas de 2025, el 61,2% considera que su salario pierde frente a la inflación. Entre los votantes opositores, esa proporción alcanza el 95,2%.
El 65% llega al día 20 sin recursos
La encuesta también buscó medir el impacto concreto de la situación económica en los hogares. El 65% de los consultados asegura haber agotado sus recursos para el día 20 del mes, mientras que el 22,9% afirma llegar a fin de mes y el 10,7% declara tener capacidad de ahorro.
Las diferencias por nivel socioeconómico vuelven a ser marcadas. En el sector bajo, el 87,6% afirma quedarse sin recursos al llegar al día 20 y ninguno de los consultados declara capacidad de ahorro.
En el estrato alto, en cambio, solo el 7,3% señala que agota sus recursos antes de esa fecha, mientras que el 39,4% asegura que logra finalizar el mes con capacidad de ahorro.
Los resultados del relevamiento muestran así un escenario en el que el debate sobre la continuidad o modificación del modelo económico aparece estrechamente vinculado con la experiencia cotidiana de los hogares, especialmente con el poder adquisitivo, el nivel de ingresos y la capacidad de llegar a fin de mes.