23 de junio de 2026

Tras 16 días de resistencia y ollas populares, las comunidades wichí del Impenetrable le torcieron el brazo al Gobierno

Firmeza, dignidad y organización comunitaria. Tras más de dos semanas de un acampe histórico que paralizó el acceso a Misión Nueva Pompeya, las comunidades wichí del norte chaqueño lograron arrancarle un Acta de Compromiso de Asistencia Inmediata al gobierno provincial. La medida de fuerza, que expuso de forma cruda el abandono estatal y el «genocidio silencioso» que sufren los pueblos originarios en la región, se levantó este domingo luego de que una asamblea soberana ratificara el acuerdo alcanzado con los funcionarios de Leandro Zdero.

A pesar de las presiones y los intentos de desgaste, la unidad de las bases con las mujeres indígenas al frente de la lucha demostró una vez más que la única salida es la organización colectiva.

16 días de dignidad contra el abandono estatal

El conflicto, que llevaba 16 días de permanencia a la vera de la ruta, desnudó la realidad de una región sumergida en una extrema vulnerabilidad social y sanitaria. Falta de alimentos, escasez crónica de agua potable, desmantelamiento de la salud pública y una alarmante ausencia de políticas públicas estructurales para los pueblos originarios fueron los motores de una protesta que fue sumando el apoyo activo de organizaciones campesinas, movimientos sociales, sindicatos, cooperativas e iglesias.

«Hubo alegría por haber hecho escuchar la voz desde lo más profundo de El Impenetrable, resistido las presiones para levantar, los intentos de división y haber mantenido con firmeza la unidad», expresaron los delegados en un emotivo documento de balance.

Durante las dos semanas de resistencia, la solidaridad de clase fue la clave para sostener el reclamo: ollas populares garantizaron la comida diaria para más de 250 personas, gracias al aporte de vecinos y organizaciones que no miraron para otro lado ante el sufrimiento de sus hermanos.

La negociación: El Gobierno tuvo que bajar al territorio

El sábado al mediodía, acorralados por la contundencia de la protesta, el ministro de Desarrollo Humano, Diego Gutiérrez, y el subsecretario de Trabajo, Sebastián Lazzarini, tuvieron que trasladarse hasta la Municipalidad de Misión Nueva Pompeya para sentarse a negociar con más de veinte delegados elegidos por la asamblea.

La discusión duró horas y se basó en el petitorio presentado el pasado 8 de junio a través de la Comisión de Pueblos Indígenas de la Legislatura (conducida por los diputados Rodolfo Schwartz, María Luisa Chomiak y Gladys González, quienes acompañaron el reclamo en el territorio).

Los puntos clave que conquistaron las comunidades:

  • Emergencia alimentaria: Restitución inmediata de los merenderos que habían sido eliminados por el ajuste y optimización del funcionamiento de los comedores escolares.
  • Salud en el territorio: Implementación de operativos sanitarios periódicos para garantizar médicos y medicamentos en los parajes más aislados de El Impenetrable.
  • Derecho al agua: Respuestas concretas a la provisión de agua potable, una deuda histórica del Estado chaqueño.
  • Tierra y Producción: Compromisos firmes para el apoyo a la producción comunitaria y avanzar de una vez por todas en la regularización de los territorios comunitarios indígenas.

El análisis de las bases: «El acuerdo es importante, pero no es para estar confiados»

Tras la firma del acta, las voces de quienes sostuvieron la medida de fuerza en el barro y bajo las presiones judiciales y políticas aportaron claridad sobre el escenario que se abre. En diálogo con La Bisagra (CH TV Stream), Jorge Gómez, dirigente wichí y expresidente del IDACH (Instituto de Aborigen Chaqueño), fue contundente al analizar el logro obtenido tras tres años sin respuestas ni canales reales de comunicación: «Este importante acuerdo no es para estar confiados, sino que hay que laburar a través de esta gran negociación que se dio».

El dirigente desnudó los intentos de desgaste previos a la mesa de diálogo, detallando cómo la comunidad debió sortear intimaciones judiciales y constantes cambios de jueces en una evidente maniobra oficial para dilatar el conflicto. Sin embargo, la persistencia en la ruta obligó al Ejecutivo a ceder y a aceptar que la negociación permanezca abierta para tratar las problemáticas que sigan surgiendo.

Gómez reafirmó que la prioridad absoluta del reclamo es la subsistencia más básica: «Lo principal del acuerdo es lo alimentario. Nosotros planteamos los merenderos en cada paraje, en cada barrio y en cada localidad de El Impenetrable». El acta contempla no solo el seguimiento de estos espacios y la entrega mensual de las cajas Ñachec, sino también la incorporación urgente de nuevas familias al padrón de asistencia para paliar el hambre severo que azota a la región.

El horizonte de la soberanía: Trabajo y auto-sostén comunitario

Más allá de la asistencia de emergencia que el Estado tiene la obligación de restituir, desde las comunidades wichí dejaron en claro que el objetivo a largo plazo es la autonomía productiva, tirando por tierra los discursos estigmatizantes del poder.

«Después se tendrá que trabajar en cómo se autosostiene la comunidad», advirtió Gómez. El referente indígena destacó que los saberes y la voluntad de trabajo están plenamente vigentes en el territorio: «Hay capacidad de trabajo, hay capacidad de realizar huertas y hay animales (chivos, vacas, chanchos) que se pueden comercializar». Para que ese horizonte productivo sea real, las comunidades señalaron que la clave de las próximas mesas de negociación estará puesta en la entrega de herramientas e insumos de trabajo indispensables para reactivar la economía regional del norte chaqueño.

Estado de alerta: La lucha continúa

Si bien el acampe fue levantado para permitir la vuelta de las familias, los caciques, pastores y referentes comunitarios fueron taxativos: las comunidades quedan en estado de alerta permanente.

Saben perfectamente que la firma en un papel no garantiza el plato de comida ni el agua en las comunidades, por lo que la organización social seguirá de cerca cada paso del Ejecutivo provincial. «Es un gran triunfo, con las sufridas mujeres al frente. Volveremos a nuestras localidades y parajes para organizar la puesta en marcha urgente de lo logrado en dura lucha», sentenciaron, dejando en claro que la dignidad del pueblo wichí no se negocia.

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Javier Martinez Intendente

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