Zdero contra los gremios: entre el «ajuste meritocrático» y la amenaza de menos docentes en las aulas

En un discurso cargado de cinismo, el gobernador de Chaco celebró la mejora en índices de lectura adjudicándose el éxito «pese a los sindicatos». Al mismo tiempo, lanzó una advertencia sombría: bajo la excusa de la baja natalidad y la Inteligencia Artificial, anticipó un futuro con menos alumnos y, por ende, menos cargos docentes.

Por Redacción Central

El gobernador Leandro Zdero parece haber encontrado un nuevo enemigo para justificar el ajuste en la provincia: la organización colectiva. En una reciente declaración que destila el manual de estilo de la nueva derecha regional, el mandatario chaqueño intentó instalar una dicotomía tan vieja como peligrosa: la «calidad educativa» frente a los reclamos salariales de los trabajadores.

El «éxito» sin los trabajadores

Con una frase que busca invisibilizar la lucha sindical, Zdero sentenció: «Sin los gremios logramos que nuestros nenes de primer grado pasen de leer 16 a 36 palabras por minuto». Para el gobernador, el esfuerzo «extraordinario» de los docentes en el aula es un fenómeno que ocurre por generación espontánea o por gracia de su gestión, y no gracias a trabajadores que, organizados, sostienen el sistema público a pesar de los salarios de miseria.

Zdero acusó a los representantes gremiales de convertir el diálogo en un «monólogo» y de negarse a discutir la calidad. Sin embargo, detrás de la retórica de la eficiencia, asoma la cara del ajuste. El gobernador reconoció que los recursos son «limitados» y que la mejora salarial para docentes, policías y personal de salud queda supeditada a una bonanza que nunca llega.

«Nosotros tenemos los recursos limitados. En la medida que tengamos, iremos volcando al sector público», afirmó, dejando en claro que la prioridad no es el bolsillo del trabajador sino el equilibrio de las cuentas que exige el modelo nacional.

El fantasma de la sobra

Lo más preocupante del discurso oficial fue la proyección a futuro. Con una frialdad estadística que ignora la función social de la escuela, Zdero vinculó la baja en la natalidad con la necesidad de achicar la planta docente. «En cinco años tendremos 36 mil alumnos menos, ¿qué significa? Menos docentes», disparó sin anestesia.

Para el Ejecutivo chaqueño, la educación del futuro no parece ser una oportunidad para tener aulas con menos alumnos y atención más personalizada, sino una excusa para el recorte. Bajo el paraguas de la «transformación tecnológica» y la incorporación de la Inteligencia Artificial, el gobierno ya prepara el terreno para un replanteo de la formación terciaria. El mensaje para los jóvenes que sueñan con el guardapolvo blanco fue desalentador: no estudien, porque en el Chaco de Zdero, si nacen menos chicos, sobran maestros.

La tecnología como reemplazo

El combo se completa con una visión tecnocrática donde el «autoconocimiento» de los chicos y las aulas virtuales parecen ser los aliados ideales para un Estado que busca desentenderse de la presencialidad y del costo que implica sostener a los trabajadores frente al aula.

Mientras los gremios denuncian que un sueldo docente no cubre la canasta básica, el gobernador elige hablar de palabras por minuto y algoritmos. Una vez más, el diálogo se rompe cuando la respuesta oficial a la crisis es, simplemente, que en el futuro habrá menos lugar para todos.

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