Hugo Domínguez, el hombre encargado de las rutas y escuelas en la gestión de Leandro Zdero, se mostró en las playas de México. Mientras el funcionario disfruta del sol azteca con una empleada estatal, en Chaco el boleto de colectivo subió un 2.100%, la luz aumentó un 700% y más de 10.000 obreros de la construcción quedaron en la calle.

Hay imágenes que valen más que mil palabras, y la de Hugo Domínguez en las playas mexicanas es una bofetada a la realidad que viven miles de chaqueños. El Ministro de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos, el responsable de un área que hoy es un desierto de máquinas paradas y obreros despedidos, decidió que el mejor lugar para pasar el verano no era supervisando las rutas destruidas del Impenetrable, sino bajo el sol de Playa del Carmen o Cancún.
La publicación en redes sociales, donde se lo ve junto a una mujer que también percibe un sueldo del Estado provincial, no tardó en despertar la indignación de una sociedad que está haciendo un ajuste sin precedentes. No se trata solo del derecho al descanso, sino del timming político y la falta de empatía de un gabinete que pide «sacrificio» mientras veranea con moneda extranjera.
El «logro» de la parálisis
Bajo la conducción de Domínguez, el mapa de la infraestructura chaqueña es una foto en blanco y negro:
- Obreros a la deriva: Según datos de la UOCRA, ya son más de 10.000 los trabajadores de la construcción que perdieron su empleo debido al freno total de la obra pública, una decisión que la gestión de Zdero abraza como un dogma de fe alineado con el gobierno nacional de Javier Milei.
- El transporte, un lujo: El boleto de colectivo, que durante la gestión anterior se mantenía en valores accesibles de $81, hoy es un golpe al bolsillo que roza los $1.885. Una suba del 2.100% que vació las unidades: la cantidad de pasajeros cayó a la mitad porque la gente, simplemente, ya no puede pagar para ir a trabajar.
- Tarifas impagables: Con facturas de SECHEEP que acumulan subas de más del 700%, miles de familias chaqueñas deben elegir entre comer o mantener la heladera prendida.
Un monólogo de austeridad para los otros
Mientras el gobernador Leandro Zdero sostiene ante los micrófonos que «no hay plata» para aumentar los sueldos de los empleados públicos —quienes llevan 10 meses sin recomposición salarial real frente a la inflación—, sus ministros parecen haber encontrado el presupuesto suficiente para los pasajes internacionales.
La gestión de la «infraestructura» en Chaco parece haberse reducido a una sola obra: la construcción de un blindaje mediático que intente ocultar que, mientras las rutas se caen a pedazos y el hambre crece, la cúpula del poder chaqueño la pasa «bomba» en el exterior.
En un Chaco donde el cemento está seco y las cuentas están en rojo, el gesto de Domínguez no es una vacación: es una declaración de principios sobre quiénes son los que realmente están pagando el ajuste.
VIA ROBERTO ESPINOZA