Mientras el Chaco intenta sobrevivir a un verano bajo el agua, el gobernador Leandro Zdero decidió que la mejor forma de combatir la inundación no es con obras de fondo, sino con una billetera abierta y sin candado.

A través del polémico Decreto 2026-2-APP-CHACO, el Ejecutivo provincial oficializó la creación de un «fondo especial» de 1.500 millones de pesos destinados a la Administración Provincial del Agua (APA). Pero el diablo, como siempre, está en los detalles —o mejor dicho, en los Artículos 4 y 5—.
El festival de la excepción
La medida, que rige hasta agosto de 2026, no es solo una declaración de emergencia. Es un pase libre. El decreto dice textualmente que las contrataciones quedan «exceptuadas de los procedimientos y exigencias legales vigentes». Traducido al castellano: el Gobierno puede elegir a dedo a qué empresa le da la plata, cuánto le paga y bajo qué condiciones, salteando el Régimen de Contrataciones y los controles de la Contaduría General.
Imaginate la maniobra
Imaginate por un segundo que sos un vecino del Gran Resistencia. Pasaste diciembre y enero sacando agua de tu casa porque el Canal Soberanía estaba tapado. Zdero te dice que no hay plata para infraestructura, pero imaginate que de golpe aparecen 1.500 palos que van a parar a «contrataciones directas» de emergencia.
¿Quiénes son los proveedores? ¿A qué empresas se les alquilan las bombas? Nadie lo sabe, porque el decreto justamente se hizo para que no tengamos que saberlo.
Suelos saturados, bolsillos abiertos
El informe técnico de la APA advierte que los suelos están saturados y que cualquier lluvia en este febrero de 2026 será un desastre. Es la excusa perfecta. Usan la angustia del que perdió todo en Barranqueras, Vilelas o en los departamentos del interior para justificar el «Plan Canilla Libre».
Mientras la zona sur de Resistencia sigue siendo una pileta olímpica de desidia, en los despachos oficiales el único fluido que corre con fuerza es el de los fondos públicos hacia la Jurisdicción 24.
Al final, parece que el «cambio» era esto: cambiar las licitaciones transparentes por el dedo directo de la emergencia. Chaco, un país aparte donde lo único que no se inunda es la caja política.