
La Confederación General del Trabajo decidió avanzar con una medida de alto impacto político y sindical: convocará a un paro general de 24 horas que coincidirá con el día en que la Cámara de Diputados de la Nación Argentina debata el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. La definición se tomó en una reunión virtual de la cúpula directiva y marca una escalada en el conflicto entre la central obrera y el oficialismo.
El encuentro reunió a dirigentes de peso dentro del sindicalismo como Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, quienes coincidieron en que existe consenso interno para avanzar con una huelga nacional. Aunque no habrá convocatoria formal a movilizar al Congreso, la CGT habilitó la “libertad de acción” para que cada sindicato defina su modalidad de protesta.
El factor que puede paralizar el país
Uno de los puntos más sensibles de la medida es la adhesión de los gremios del transporte. Según anticiparon fuentes sindicales, la participación de ese sector garantizaría un fuerte impacto logístico y urbano, con efectos inmediatos en la circulación, el comercio y la actividad productiva.
“Están dadas las condiciones y generados los consensos para ir hacia una huelga nacional”, sostuvo Jerónimo, reflejando el clima interno de la central, donde crece el malestar frente al avance legislativo.
Los ejes del rechazo sindical
La conducción de la CGT sostiene que el proyecto implica un “ajuste sobre el trabajador” y cuestiona especialmente:
- Cambios en indemnizaciones y vacaciones.
- Modificaciones en la jornada laboral.
- Reformas en el régimen de licencias por accidentes o enfermedades no laborales.
A estos cuestionamientos se sumó una advertencia puntual del sector marítimo. Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones Fluviales, alertó que un artículo del proyecto excluiría al personal embarcado de la Ley de Contrato de Trabajo, lo que —según afirmó— podría traducirse en condiciones más precarias y salarios más bajos.
Próximo paso: anuncio formal
La central obrera brindará una conferencia de prensa en su sede de Azopardo para oficializar el plan de lucha y fijar postura pública. Allí se espera que detalle el alcance de la medida y ratifique que el paro se activará exactamente el día en que el proyecto llegue al recinto.
Escenario abierto: la definición sindical instala un clima de máxima tensión política y deja planteada una pulseada directa entre el poder legislativo y el movimiento obrero organizado, con el país pendiente de una jornada que podría quedar marcada por la paralización de actividades.