El «troll-diputado» de Zdero y un apriete mafioso al juez que escuchó a los trabajadores

En un nuevo capítulo de la avanzada libertaria contra la división de poderes, el diputado de la UCR-Mileismo en Chaco, Iván Gyoker, cruzó todos los límites democráticos. Lo que empezó como una protesta legítima de trabajadores estatales contra el ajuste salvaje del gobernador Leandro Zdero, terminó con una amenaza directa y pública contra el juez laboral Sergio Bosch, quien tuvo el «pecado» de bajar de su despacho para escuchar a los damnificados.

El escenario fue el Juzgado Laboral N°3 de Resistencia. Allí, trabajadores del Ministerio de Producción reclamaban por el recorte de sus ingresos tras la eliminación del Fondo Estímulo Productivo (FEP), una medida de la gestión de Zdero que dejó a 800 familias incluyendo jubilados con el «plato en la mesa» vacío, como reconoció el propio magistrado.

La «Gilda» de la impunidad

Mientras el juez Bosch mostraba una sensibilidad poco habitual en los pasillos de Tribunales y les pedía «paciencia» a los empleados, el diputado Gyoker fiel exponente de la política de redes sociales y el apriete digital lanzó un comentario cargado de violencia simbólica: «Fuiste Gilda jaja».

La frase no fue un chiste descolocado; fue un mensaje mafioso. En el código de la derecha rancia que representa Gyoker, comparar a un juez con la fallecida cantante popular es sentenciar su «muerte» política o judicial por el solo hecho de mostrar empatía con el pueblo trabajador. El mensaje es claro: al juez que no falla a favor del ajuste, se lo marca.

El retroceso cobarde y el silencio de Zdero

La reacción fue inmediata. El diputado Nicolás Slimel lo cruzó en seco, denunciando la gravedad institucional de amedrentar a un magistrado en medio de una causa colectiva. Incluso el Colegio de Abogados tuvo que salir a ponerle un freno al legislador, recordándole que los agravios personales y la «mofa institucional» son prácticas autoritarias que no tienen lugar en un Estado de Derecho.

Ante el escándalo, Gyoker aplicó la clásica maniobra del troll: borró el mensaje y ensayó una disculpa tibia, alegando una supuesta «descontextualización». Pero el daño ya estaba hecho. El «apriete» quedó registrado y dejó al desnudo el nerviosismo de una gestión que no tiene argumentos legales para sostener el recorte salarial.

Un juez que no se disciplina

Lo que realmente le duele a Gyoker y al gobierno de Zdero es que el juez Bosch no parece ser alguien fácil de disciplinar. Recientemente, el magistrado falló a favor de una trabajadora despedida durante una licencia médica, obligando a una empresa a pagar 27 millones de pesos.

En la Casa de Gobierno chaqueña temen que el juez aplique el mismo criterio de justicia social y declare inconstitucional la poda del Fondo Estímulo. Por eso, mandan a sus perros de presa digitales a marcarle la cancha.

El conflicto sigue abierto, pero la careta de «institucionalidad» de la alianza radical-libertaria en Chaco se terminó de caer. ¿El próximo paso de Gyoker será pedir un juicio político porque un juez se atrevió a hablar con los trabajadores?

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