¿Cómo lo logró? Los números de la usura que Livio Gutiérrez hereda y celebra

Las imágenes del balance 2025 del Nuevo Banco del Chaco no mienten, pero ocultan una verdad dolorosa. Mientras Germán Dahlgren se despide exhibiendo un patrimonio neto récord de casi $296 millones y activos por la estratosférica cifra de $1,17 billones, la pregunta que el poder financiero no quiere responder es: ¿A costa de quién se construyó semejante montaña de dinero?

Por Fernando Ojeda

El récord de ganancias sobre las cuentas vaciadas

El balance que recibió Livio Gutiérrez muestra un resultado neto de $38.838.986, un crecimiento descomunal frente a los 27 millones del 2024. Pero este «éxito» contable tiene una contracara humana. El banco informa con orgullo que los «préstamos inmediatos» alcanzaron los $91.671 millones y que las líneas de «consolidación de deudas» sumaron otros $39.340 millones.

Traducido al criollo: el banco batió récords de ganancias empujando a los chaqueños a sacar créditos para pagar otros créditos. La «eficiencia» que celebra la gestión saliente es, en realidad, la eficiencia para convertir el sueldo de un trabajador en un activo bancario mediante la refinanciación forzada.

La «migración» que se transformó en trampa

En las fotos del balance se destaca como un hito la migración al sistema Topaz Banking. Lo que venden como «salto estratégico en eficiencia y trazabilidad» fue la herramienta técnica que permitió el descalce de fechas. Gracias a esa «modernización», el banco logró:

  1. Retorno sobre activo del 3,59%: Una rentabilidad que envidiaría cualquier industria productiva, lograda con débitos fuera de término e intereses punitorios.
  2. Más de 6 millones de transacciones con Tarjeta Tuya: Una dependencia total del consumo chaqueño que hoy está cautivo de los intereses de la entidad.

Un banco rico con un pueblo endeudado

Dahlgren se va diciendo que deja una institución «más capitalizada y con mayor capacidad de absorber riesgos». Lo que no dice es que el riesgo lo absorbieron las familias que este mes llegaron al cajero y encontraron $0 de saldo.

Livio Gutiérrez asume con estos números sobre la mesa. El balance le dice que el banco es una máquina de facturar; la calle le dice que esa facturación es el producto de un sistema que asfixia al que menos tiene. El NBCH logró récords históricos de patrimonio porque logró algo «impresionante»: convertir el error administrativo en una rentabilidad récord y el hambre de las familias en un activo contable.

Gutiérrez tiene ahora el 1,17 billones de activos en sus manos. La pregunta es si los va a usar para apoyar la producción, como prometió, o si va a seguir aceitando la máquina de succión salarial que le heredó su antecesor.

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