En el marco del debate por la reforma de la ley de glaciares, una estudiante oriunda del Chaco y perteneciente a la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) se destacó en una audiencia pública al exponer un firme posicionamiento en defensa de la normativa vigente y del cuidado de los recursos hídricos del país.

Giuliana Pernazza, estudiante de la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura, participó de una de las instancias de debate donde se analizaron las modificaciones impulsadas a nivel legislativo. En su intervención, dejó un mensaje centrado en la importancia del agua como recurso estratégico y vital para el desarrollo.
“Sin agua no hay desarrollo posible”, expresó la joven, al remarcar que la discusión no debe reducirse a aspectos técnicos o sectoriales, sino que involucra directamente la supervivencia y el futuro de las comunidades.
Su exposición se dio en el contexto de la aprobación de la reforma de la ley de glaciares por parte de la Cámara de Diputados de la Nación, que avaló el proyecto con 137 votos a favor y 111 en contra. La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo, propone modificar el alcance de la protección sobre áreas glaciares y periglaciares, lo que generó un amplio debate entre sectores políticos, ambientales y sociales.
Durante las jornadas de discusión, tanto en audiencias públicas como en las inmediaciones del Congreso, organizaciones ambientalistas, militantes y activistas manifestaron su rechazo a la reforma, argumentando que podría implicar un retroceso en la protección de reservas estratégicas de agua dulce.
En ese marco, Pernazza centró su intervención en una mirada federal del problema, vinculando la cuestión hídrica con la realidad del norte argentino, donde el acceso al agua potable presenta dificultades estructurales. “El agua no es un concepto abstracto, es una necesidad cotidiana”, sostuvo, en referencia a la situación que atraviesan miles de comunidades en provincias como Chaco.
Además, la estudiante subrayó que los glaciares cumplen un rol fundamental como reservas naturales de agua dulce, regulando caudales y sosteniendo ecosistemas en distintas regiones del país. En esa línea, planteó que su preservación no responde a una postura ideológica, sino a una necesidad concreta de planificación a largo plazo.
También cuestionó la idea de que exista una contradicción entre desarrollo económico y protección ambiental. “Sin ecosistemas sanos no hay economía que se sostenga”, señaló, al tiempo que remarcó que el crecimiento productivo debe contemplar el cuidado de los recursos naturales como condición indispensable.
Desde su experiencia como estudiante de una universidad pública del nordeste argentino, Pernazza puso en valor el rol de la educación superior en la formación de profesionales con compromiso social y ambiental, capaces de intervenir en debates de alcance nacional.
“Sabemos lo que pasa cuando el agua falta”, afirmó, dejando en evidencia una problemática que, según destacó, no solo afecta al presente sino que condiciona el futuro de las próximas generaciones.
La intervención de la joven se enmarca en un escenario de fuerte discusión política y social en torno a la reforma de la ley de glaciares, que continúa generando posiciones encontradas y posibles presentaciones judiciales por parte de sectores que consideran que la modificación implica un retroceso en materia ambiental.